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Los lápices de colores son una herramienta de dibujo muy atractiva por varias razones. No ensucian, son fáciles de controlar, están al alcance de cualquiera y son un excelente medio de transición del dibujo en blanco y negro al color. Sin embargo, son quizá unas de las herramientas artísticas más infravaloradas o mal utilizadas. Existen toda una serie de técnicas que, bien utilizadas, permiten superponer colores para crear una profundidad rica y luminosa. Estas técnicas funcionarán, aunque con algunas diferencias significativas, con cualquier marca de lápices de colores y tipo de papel, logrando crear resultados realistas que incluso pueden parecer similares a las pinturas al óleo o al pastel.

En cualquier caso, conviene que el papel sea grueso y rígido, de modo que pueda soportar varias capas de trabajo. Además, la forma en la que se sostiene el lápiz también puede tener un gran impacto en el éxito que se tenga con cada técnica. Para un mejor control, se recomienda sostener el lápiz cerca de la punta. Esto es ideal para detalles y trabajos de precisión. Otras técnicas que requieren más presión o pequeños movimientos brusco también funcionan mejor cuando se sostiene el lápiz más cerca de la punta. En cambio, para lograr movimientos más sueltos, lo interesante es sostenerlo más cerca de la mitad. Esto es lo que se utiliza para crear bocetos en bruto o piezas más abstractas. Sostener cerca de la mitad o del final del lápiz ayudaría a crear líneas rectas largas y más precisas.

Si se van a trabajar con capas lo normal es empezar con los colores más claros y después aumentar gradualmente los colores más oscuros. Para enfatizar los reflejos más brillantes solo hay que repasar con un lápiz blanco o de color claro al final. Otro consejo importante es empezar a colorear aplicando una presión muy ligera con el lápiz y aumentar la cantidad de presión con cada capa consecutiva. Pueden ser necesarias algunas capaz de lápiz para cubrir la textura del papel, aunque esto depende del tipo de papel y de la suavidad del lápiz. Para las capas finales se recomienda aplicar un poco más de presión sobre la superficie, lo que permitirá que los lápices liberen más pigmento y produzcan resultados más brillantes y suaves.

Las siguientes técnicas forman la base para cualquier trabajo con lápices de colores. Además, se pueden usar solas o combinándolas para crear efectos realmente interesantes.

Punteado

El punteado consiste en colocar muchos puntos diminutos en el papel. Los puntos pueden estar juntos, separados o a una distancia intermedia. Para practicar el punteado basta con dibujar puntos que estén juntos o que tengan más distancia entre ellos. Además, hay que tener en cuenta las diferencias entre los puntos que se hacen cuando el lápiz está afilado y cuando no lo está. Un lápiz sin punta producirá puntos más gruesos con una apariencia más suave. El punteado es una excelente manera de agregar una textura interesante a un dibujo.

Eclosión

La eclosión consiste en dibujar una serie de líneas paralelas, todas en la misma dirección. Como ocurría con los puntos, las líneas pueden estar muy juntas, muy separadas o a una distancia intermedia. El lápiz se levanta del papel después de cada línea y se vuelve a colocar para crear una nueva línea.

Sombreado cruzado

El sombreado cruzado implica dibujar una serie de líneas paralelas (sombreado) y luego otra serie de líneas paralelas que van en otra dirección, sobre el primer conjunto de líneas. Esta es una gran manera de crear un sombreado en un dibujo. A través de la trama cruzada se pueden crear algunas texturas interesantes. Cuanto más juntas estén las líneas, más intenso será el efecto.

Trazos de ida y vuelta

El trazo de ida y vuelva es probablemente la más común de todas las técnicas de lápices de colores. Probablemente es así como dibujabas cuando eras niño. Básicamente, consiste solo en colocar el lápiz sobre el papel y dibujar con un movimiento continuo de un lado a otro, sin levantar el lápiz del papel. Es una buena manera de llenar diferentes áreas de un dibujo con mucho una gran cantidad de color sólido.

Trazos circulares

Esta es otra técnica que probablemente usaste cuando eras niño, Consiste en hacer marcas circulares continuas en el papel, sin levantar el lápiz. Usa esta técnica para crear textura y mostrar los colores de las capas de debajo. También es otra buena forma de rellenar diferentes áreas con mucho color.

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