Viñeta de 1975.

El arte moderno rechazó la suposición tradicional de que las pinturas debían ser lo más realistas posibles o incluso que deberían representar objetos reconocibles. Una consecuencia de este rechazo fue que a menudo no estaba claro cómo orientar las pinturas al exhibirlas. ¿Qué era hacia arriba y qué hacia abajo en muchas de estas pinturas? Las galerías y museos, confundidos, trataban de buscarle una respuesta a este dilema y a veces se equivocaban, para diversión de un público que ponía en duda que eso fuera realmente arte.

Tira cómica de 1968.

Los historiadores del arte fechan el nacimiento del arte moderno en 1863, cuando la pintura de Édouard Manet, que desafía las convenciones, Le Déjeuner sur l´herbe fue rechazada por el Salón de París, obligando a exponerla en otro lugar. Sin embargo, ese año ya se contaban historias de expertos confundidos por la orientación de las pinturas. Justo el año anterior, la prensa británica había publicado una anécdota sobre el pintor JMW Turner, asegurando que una vez envió una obra a una galería y la habían colgado del revés.

«Amanecer con monstruos marinos» (1845) de Turner.

Aunque esta historia es más que dudosa y probablemente se inspire en una broma a partir de un juego de palabras con el nombre de Turner, cuyo arte se había vuelto cada vez más atmosférico y borroso, sí había críticos que se quejaron de que los objetos de sus pinturas a menudo eran apenas reconocibles.

De cualquiera manera, la idea de que las pinturas se arte moderno se podían colgar accidentalmente boca abajo era ya una broma establecida o una leyenda urbana a principios del siglo XX. A pesar de eso, no hay ninguna evidencia de que tal cosa sucediera en alguna exposición importante, dejando a un lado la anécdota de Turner.

La piscina azul de George Bellows al revés.

La piscina azul de George Bellows al derecho.

El primer caso contrastado de una pintura colgada del revés se produjo en una exposición de arte de 1915 en Grand Rapids, Michigan, y ocurrió con La piscina azul de George Bellows. El cuadro se había interpretado como moderno, pero cuando tres semanas después de colgarlo la galería se dio cuenta de que estaba al revés y lo enderezó, se descubrió que las manchas de color supuestamente no figurativas se transformaban en una escena más familiar, un estanque de agua rodeado de rocas.

Los cazadores de fósiles en horizontal.

Los cazadores de fósiles en vertical.

Por su parte, Edwin Dickinson completó su pintura Los cazadores de fósiles entre 1926 y 1928. A continuación se exhibió en varios lugares, incluyendo la Exposición Internacional Carnegie de 1928, la Academia de Bellas Artes de Pensilvania y la Academia de Diseño de Nueva York. En esta última, ganó un premio de 500 dólares. Fue solo entonces, en 1929, cuando alguien se dio cuenta de que durante todo ese tiempo el cuadro había estado colgado horizontalmente, mientras que Dickinson tenía la intención de que se colgara verticalmente. En otras palabras, el cuadro estaba de lado. El hecho de que ganara un premio estando de lado se convirtió en una noticia internacional.

Paisaje de otoño al revés.

Paisaje de otoño al derecho.

Como parte del Festival de Gran Bretaña de 1951, el Arts Council of Great Britain organizó una exposición titulada 60 Paintings for 51, que incluía Paisaje de otoño de William Gear. La elección de este cuadro para ganar un premio de 500 libras suscitó una enorme polémica debido a su carácter abstracto. Un artículo en el Daily Mail lo describió como «mermelada arrojada sobre un lienzo». Los críticos reaccionaron con júbilo cuando, debido a un error de imprenta, se reprodujo al revés en el catálogo del Arts Council. La edición de 1952 de la revista Picture Post imprimió a propósito una imagen del cuadro del revés y también de William Gear.

Ludus Martis del revés.

Ludus Martis del derecho.

Más bochornoso fue cuando en una exposición de arte moderno de 1952 en Ámsterdam, dos escolares notaron algo extraño en la pintura de Paul Klee de 1938 Ludus Martis. La firma del artista estaba al revés y en la esquina equivocada. Señalaron esto a las autoridades del museo, quienes luego se dieron cuenta de que la pintura había sido colgada boca abajo.

Ping de alta frecuencia.

En 1956, el trabajo de Anna P. Baker, Ping de alta frecuencia, ganó el primer premio de 1500 libras en la exhibición anual del Instituto de Arte de Chicago. Sin embargo, al igual que en el caso anterior, dos estudiantes luego notaron que la firma de Baker en la pintura estaba al revés, lo que generó preocupaciones de que el trabajo se había colgado incorrectamente. La galería confesó que no estaba segura de cuál era la orientación correcta, pero señalaron que habían pedido a los concursantes que etiquetaran sus pinturas en la esquina superior izquierda de la parte posterior y que habían usado esto como guía para colgar las obras. Posteriormente, la propia Baker aseguró al Instituto de Arte que habían orientado su pintura correctamente. «Lo pinté durante casi un año y decidí que se veía mejor al revés», explicó.

Mosaico colgado de forma incorrecta.

Mosaico colgado de forma correcta.

La pintura de Sam Himmelfarb Mosaico fue muy celebrada en una exposición de 1957 organizada por el Instituto de Arte de Chicago. Pero cuando Himmelfarb visitó la exposición, descubrió que su cuadro había sido colgado de lado. La obra representaba a un grupo de personas sentadas al aire libre sobre escalones de piedra. Himmelfarb señaló: «Fue un trabajo semi-abstracto, pero no tan abstracto. Incluso pinté caras en las personas… Por la forma en que lo colgaron, parecía que la gente se estaba cayendo por un precipicio». También confesó que no estaba seguro de revelar el error por si perdía el reconocimiento ganado.

La Bateau al revés.

La Bateau derecho.

Uno de los episodios más conocidos en la historia del arte boca abajo, y del que ya hemos hablado en La piedra de Sísifo, tuvo lugar en 1961, en la exposición «Las últimas obras de Henri Matisse» del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Más de cien mil personas asistieron al evento durante el primer mes, pero solo una persona, Genevieve Habert, se dio cuenta que algo estaba mal en la pintura La Bateau, que mostraba un velero y su reflejo. Finalmente localizó una reproducción de la obra en un catálogo y descubrió que la pintura había sido colgada boca abajo. Antes de que la pintura fuera puesta del derecho había estado 47 días colgada boca abajo.

Hierba y mariposas al revés.

Hierba y mariposas al derecho.

Mientras visitaba la Galería Nacional de Arte de Londres, la estudiante de 15 años Jean Cockburn se dio cuenta de que la pintura de Van Gogh de 1889 Hierba y mariposas estaba colgada boca abajo. Le señaló esto a un asistente que insistió en que no podía ser así, pero cuando se lo dijo a otros funcionarios del museo, lo comprobaron y tuvieron que darle la razón. Los funcionarios insistieron, sin embargo, en que solo había estado colgado de esa manera unos 15 minutos. Explicaron que se habían llevado el cuadro para fotografiarlo y que los trabajadores que lo habían vuelto a colgar no estaban familiarizados con las obras de Van Gogh.

Recorte de prensa sobre Autumn Fields.

Mientras un grupo de periodistas esperaba en el vestíbulo frente a la oficina del presidente Lyndon Johnson, en enero de 1968, admiraban Autumn Fields, una acuarela del artista estadounidense Mark Tobey que la Institución Smithsonian había prestado a la Casa Blanca. Pero cuando un periodista notó que la firma de Tobey estaba al revés, se produjo un debate sobre si la pintura se había colgado incorrectamente. Después de una semana, durante la cual varios miembros del personal de la Casa Blanca intervinieron con sus opiniones, finalmente se llegó a un consenso: la pintura estaba, efectivamente, al revés. El factor decisivo fue que en todos los lugares donde se habían corrido las acuarelas, lo hacía hacia arriba. La obra había sido expuesta recientemente en Japón donde, al parecer, también había sido colgada boca abajo.

Amapolas orientales en horizontal.

Amapolas orientales en vertical.

Georgia O’Keefe completó su pintura Amapolas orientales en 1928 y el Museo de Arte de la Universidad de Minnesota la adquirió en 1937. La pintura se exhibió verticalmente en el museo durante décadas, hasta 1986, cuando Lyndel King, el director del museo, descubrió que los registros originales de la pintura indicaban que se suponía que debía colgarse horizontalmente. Indicó que, en el futuro, se corregiría la orientación de la pintura, pero también señaló: «¡Qué diablos! ¡Se ve genial de cualquier manera!»

El árbol de Lawrence con la orientación incorrecta.

El árbol de Lawrence con la orientación correcta.

Otro episodio relacionado con la obra de Georgia O’Keefe ocurrió con su pintura de 1929 El árbol de Lawrence, que representa un árbol alto que se encontraba en el rancho del autor DH Lawrence cerca de Taos, Nuevo México. Durante décadas, esta obra se exhibió con el tronco del árbol saliendo de la esquina inferior derecha, pero en 1989 surgieron pruebas que indicaban que estaba al revés. Esta prueba consistía en una foto que mostraba el cuadro colgado por la propia O’Keefe, con el tronco descendiendo desde la esquina superior izquierda, así como una carta suya en la que se quejaba de que las galerías colgaban la obra boca abajo. La importancia de la orientación era que O’Keefe tenía la intención de que la pintura mostrara cómo se vería el árbol para alguien que yace en el suelo debajo de él, mirando las estrellas.

Voice of Fire.

Tira cómica sobre el incidente de Voice of Fire.

El artista estadounidense Barnett Newman creó Voice of Fire en 1967 como un encargo especial para la Exposición Universal celebrada ese año en Montreal, Canadá. Pero fue en 1989 cuando la obra generó polémica, tras su compra por 1,8 millones de dólares por parte de la Galería Nacional de Canadá. Muchos miembros del público se opusieron a la compra de una pintura tan cara, debido a su naturaleza minimalista (una sola franja roja sobre un fondo azul) y al hecho de que Newman no era canadiense. La galería publicó un folleto para explicar por qué había comprado la pintura, pero un joven estudiante, Kyle Brown, de 17 años, de Edmonton, señaló que la imagen en la portada del folleto, que muestra a un hombre mirando Voice of Fire, se invirtió a lo largo del eje horizontal. La galería admitió el error.

Rayas horizontales.

Rayas verticales.

Una nueva controversia de arte boca abajo estalló en 2008 sobre dos obras abstractas de Mark Rothko de su serie «Black on Maroon» que se exhibieron en la Tate Modern de Londres. Las pinturas, completadas en 1958 y 1959, constaban de dos franjas sobre un fondo negro. Se habían colgado de modo que las rayas fueran verticales, pero algunos críticos argumentaron que la ubicación de la firma de Rothko en la parte posterior indicaba que las rayas deberían ser horizontales. Richard Dorment, crítico de arte del Daily Telegraph , argumentó que «las líneas crean una especie de imagen de puerta cuando son horizontales, lo que puede llevar a una interpretación totalmente diferente cuando son verticales porque realmente es al revés». Los defensores de la orientación vertical argumentaron que cuando Rothko las regaló a la Tate Modern, allá por 1969, la escritura de donación indicaba que se trataba de pinturas verticales. A lo largo de los años, las pinturas se han exhibido en ambos sentidos y continúa la controversia sobre su orientación correcta.

La orientación tradicional.

La orientación correcta (según Meyer-Büser).

En realidad, sobre este tipo de obras puede volar la sombra de la sospecha siempre que algún experto en arte pueda plantear la duda. Por ejemplo, La historiadora del arte Susanne Meyer-Büser sostiene que una obra de 1941 de Piet Mondrian ha estado colgada boca abajo durante los últimos 75 años. La obra, realizada con cinta adhesiva de colores, se ha colgado tradicionalmente con las bandas muy juntas en la parte inferior. Meyer-Büser dice que estos deberían estar en la parte superior, «como un cielo oscuro» y que hay una foto del estudio de Mondrian de 1944 que apoya su interpretación. Sin embargo, no parece que se vaya dar la vuelta a la obra, sobre todo debido a su frágil condición.

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