El entretenimiento ha sido un pilar fundamental en nuestra evolución y la manera en la que congeniamos con el resto de individuos desde el principio de los tiempos. Se entiende por entretenimiento a la actividad que nos permite emplear nuestro tiempo para distraernos, no es solo necesario para nuestra salud mental, sino que también fomenta la camaradería y el trato en grupos. Desde la prehistoria hemos tendido a entretenernos para hacer de nuestros días algo menos rutinarios, y hasta el sol de hoy, se ha masificado su impacto, dando lugar a las más grandes compañías de la actualidad.

Sin embargo, el entretenimiento, al igual que muchas otras áreas que incumben a la esfera pública y privada, no ha sido siempre una actividad libre de crueldades y perversiones propias de nuestra inclinación hacia el belicismo. Las ejecuciones públicas, por ejemplo, que congregaban a muchas personas alrededor de los condenados, son actividades que han pasado al olvido, al menos en cuanto a morbo y disfrute colectivo se refiere. De la misma forma, jugar a la pelota con cabezas degolladas, cosa que solía ser habitual en Gran Bretaña, al calor del siglo V, hoy en día parece ser una disciplina sacada directamente de una película grotesca y sanguinaria. A medida que nuestros estándares morales y empatía colectiva aumentan, más lejos e improbable vemos la llegada de distracciones tan macabras y por consecuencia, la institucionalización del deporte, las artes y los juegos en general, apuntan a una atmósfera más amigable sin desprendernos del goce de la competitividad.

Hemos podido saber algunas de las actividades predilectas de la prehistoria gracias a la arqueología, que ha hallado, por ejemplo, que la pintura ha sido una de las primeras formas de ocio de la humanidad, logrando conectar a través de la técnica y la expresión, una forma de comunicación con el arte que sigue siendo vigente a día de hoy. Además, con el deshielo de las capas y la subida de las temperaturas, empezamos a jugar al aire libre en vez de ocupar ese espacio solo al desplazamiento en grupos y a la caza. Este cambio, supone un antes y un después, no solo del entretenimiento sino también de la manera en la que nos comportamos y entendemos al otro.

En pleno 2022, las apuestas en línea y los grandes eventos de apuestas a nivel global, son considerados una de las mayores áreas concernientes al entretenimiento actual, los mejores casinos online españoles han visto un incremento notable en su número de usuarios y apuntan a seguir creciendo a pasos agigantados, sin embargo, por más novedosa que podamos ver esta forma de ocio, su origen se remonta a la Edad Antigua, donde ya veíamos el primer interés por esta rama del entretenimiento, desde los griegos hasta los romanos, que ponían sobre la mesa grandes cantidades de oro al jugar a los dados, situándose al borde de la ley e incluso siendo perseguidos en caso de exceso.

Adentrándonos en la edad media, algunas de las formas de ocio más comunes significaban también una oda a la fuerza y la brutalidad, los combates a muerte congregaban a un sinfín de personas, el morbo por la supervivencia del más fuerte era capaz de mover masas y reunirlas para su disfrute común. Sin embargo, algunas prácticas y juegos ganaron terreno y se asentaron en la base de la sociedad como la conocemos, por ejemplo, el ajedrez ya se perfilaba como uno de los juegos más jugados y con mayor impacto entre la gente.

Además del ajedrez, en la Edad Moderna, los naipes llegaron a ser la forma de entretenimiento favorita de la mayoría, las cartas y su polifuncionalidad adquirieron un notorio recibimiento por parte de la sociedad; no parece que esto vaya a desaparecer en ningún momento, de hecho, prevalece su aceptación en la Edad Contemporánea, en donde incluso los deportes y el poder que tienen sobre la esfera social, no han sido capaces de desplazarlos; más bien se entiende que todas estas formas de ocio son perfectamente capaces de convivir en armonía.

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