Trajes negros y paraguas. Podrían ser hombres de negocios completamente normales, de no ser porque deambulan usando cascos de pecera, con peces vivos nadando dentro, lo que no facilita precisamente la comunicación con todos aquellos que se cruzan en su camino. Son los Acuamen y forman parte de la compañía de teatro francesa Machtiern.

Esta performance trata de plantear cuestiones fundamentales sobre nuestra capacidad de entrar en contacto con los demás cuando se levantan barreras. Para ello se propone un encuentro con los Aquamen, seres extraños, viajeros perdidos que emprenden un paseo turístico tratando de encontrar el camino correcto. En el fondo, nuestra visión de lo diferente, ya sean diferencias físicas, intelectuales o culturales, nunca es neutral. De esta confrontación se pueden generar sentimientos de placer, por el descubrimiento, pero a veces también aversión e incluso rechazo.

Este tipo de indumentaria, que es como usar una campana de buceo invertida, tiene sus complicaciones. Uno de ellos, Morgan Manini, dijo en Telegragh que no es acto para claustrofóbicos y que, sobre todo, si no se quita adecuadamente puedes terminar bebiendo mucha agua. Además agregó que han tardado años en perfeccionar un traje que no tuviera fugas alrededor del cuello y que cada traje está hecho a medida.

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