Una mujer joven perdida en sus pensamientos con pose decidida y retadora nos observa, a sus pies unas hojas secas, junto a ella abandonados en el banco un sombrero de paja y una sombrilla nos hablan de un verano que fugaz se retira para dar paso al otoño. También encontramos en ese banco unos libros y entre ellos una rosa deshojada, las rosas son un símbolo del amor y la inocencia sin embargo esta aparece marchita, no, nos está hablando de amor e inocencia precisamente si no de todo lo contrario, este cuadro pintado por Vittorio Matteo Corcos en 1896 titulado “Sueños” nos habla de la perdida de la inocencia de la joven protagonista, los libros de tapas amarillas que pertenecían a una colección de clásicos publicados por la editorial parisina Grasset han contribuido a ese despertar de la muchacha, la lectura que nos enseña más de lo que a veces podemos imaginar, sin embargo ella no parece sentirse triste por haberse desprendido de esa inocencia , atrás quedó como el verano que se va esa niña que era para convertirse en una mujer segura de si misma , plenamente consciente de la nueva vida que se abre ante ella al igual que ese otoño que se acerca.

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