A lo largo de toda la historia de la humanidad, la pintura ha atravesado diferentes etapas y creado una especie de fisura entre la figuración clásica y las técnicas contemporáneas. El arte moderno, como así se denomina, irrumpió intentando que la experiencia con la pintura diese un giro de 360 grados, pretendiendo arrasar con todo lo anterior con el objetivo de instaurarse en la sociedad como único modelo de creación artística.

Mientras tanto, Velázquez, Renoir o Alberto Durero han permanecido quietos, inmóviles y desafiando las modas artísticas contemporáneas. Así pues, de un tiempo a esta parte y con la llegada de la Inteligencia Artificial, lo figurativo vuelve a estar en el punto de mira, aquello que jamás podría representar una máquina de igual manera que lo hace la mano de un buen artista.

Si te fijas, los clásicos han vuelto a la vida cotidiana, colándose en la moda, en los libros o incluso podrás encontrar a alguien con una taza personalizada de su artista favorito. Si eres un amante del arte figurativo, quédate que esto te interesa y mucho. ¡Allá vamos!

Un puente directo entre la obra y el espectador 

La pintura figurativa parece que resurge, pero en realidad siempre ha estado latente a pesar de las nuevas tendencias. Tiene la capacidad de contar historias con suma claridad, de llegar a lo más profundo del espectador e impactar, como si de un dardo se tratase, en el centro del pecho del hombre -o mujer- que cree en ella. La transmisión de narrativas visuales es su fuerte, y prueba de ello son las playas de Sorolla, la vicaría de Fortuny o las inconfundibles vistas de Antonio López. 

Antonio lopez pintura

Además, existe una conexión emocional prácticamente inmediata con el espectador que se produce por comprender a primer golpe de vista -en la mayoría de ocasiones- lo que el artista ha querido transmitir. Las figuras humanas, objetos cotidianos y paisajes familiares evocan respuestas emocionales directas gracias a que la audiencia se siente fácilmente representada. 

Un nuevo enfoque híbrido está por llegar

Pero, por supuesto, el triunfo de la pintura figurativa en ningún caso significa el rechazo de lo contemporáneo, ya que lo figurativo se encuentra más en la vanguardia que nunca. Más bien es un diálogo entre las dos formas de expresar el arte. Tanto es así, que artistas contemporáneos están estudiando y explorando una posible fusión con lo figurativo para hacerlo parte de sus obras. Podría tratarse de un híbrido que hace posible que los espectadores disfruten de lo mejor de las dos corrientes. 

En definitiva, la durabilidad de la pintura figurativa es simplemente admirable, resistiéndose a modas y manteniéndose siempre como faro de conexión emocional, destreza artística y narrativa. Pasear por el Museo del Prado en Madrid significa dejarte llevar por la historia, las emociones y la vida que hay impregnada en cada rincón de un lienzo. Millones de turistas de todo el mundo hacen colas interminables para situarse en frente de la infanta Margarita, admirando una y otra vez hasta la última pincelada de esta obra maestra. El arte figurativo ha demostrado con creces que ha sido, es y será inmortal. 

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