El hombre iluminado, de Brandon Sanderson, culmina uno de los proyectos literarios más ambiciosos que hemos podido ver en los últimos tiempos: cuatro novelas secretas, un Kickstarter de más de cuarenta millones de dólares y una serie de historias que se conectan con el Cosmere, la creación de un autor que parece imparable.

 

Hace años tenía compañeros de armas y una causa en la que creer, pero ahora el hombre que se hace llamar Nómada solo conoce la vida a la fuga. Obligado a saltar de un mundo a otro en el Cosmere cada vez que la implacable Brigada Nocturna le gana demasiado terreno, Nómada acaba en un nuevo planeta y de inmediato se ve implicado en la trifulca entre un tirano y los rebeldes que solo pretenden evitar que los conviertan en esclavos sin mente. Y todo bajo la amenaza constante de un amanecer cuyo calor derrite la misma piedra. Incapaz de comprender su idioma, ¿sabrá navegar el conflicto y obtener el suficiente poder para saltar fuera del planeta antes de que su mente o su cuerpo paguen el precio definitivo?

Los proyectos secretos, o el Año Sanderson (como el propio autor lo bautizó), consiguieron movilizar a miles de lectores de todo el mundo y conseguir uno de los episodios de financiación colectiva más sorprendente de cuántos se han visto. Millones de dólares para que Sanderson sacara las cuatro novelas autoconclusivas que había escrito durante la pandemia de Covid-19. Parece, en sí misma, la sinopsis de una novela. Tras la exitosa campaña de financiación la editorial Nova anunció que las cuatro novelas verían la luz en castellano, en ediciones muy parecidas (o casi idénticas) a las originales, respetando cubiertas e ilustraciones. El hombre iluminado viene a cerrar el círculo con la novela que más tiene que ver con el universo del Cosmere: una suerte de spin-off de la saga El archivo de las tormentas. De hecho, empezaré esta opinión sobre el libro diciendo que me parece absolutamente imprescindible haber leído la saga mencionada para comprender el conjunto. Si bien la historia que se desarrolla aquí se abre y se cierra (además con un final que me ha parecido precioso), el personaje protagonista, Nómada, tiene mucho que ver con El archivo de las tormentas. Hasta ahí puedo decir sin desvelar nada; toda la trama tiene reminiscencias y, si no se ha leído aquella, el lector(a) puede sentirse completamente desubicado con muchos de los elementos que hacen avanzar la trama.

Dice el propio autor en su prólogo y en el posfacio que su aspiración con esta novela era la de evocar los westerns modernos: Mad Max aparece como referencia clara, y me parece muy acertada. Efectivamente, el ritmo de El hombre iluminado es de pura acción y adrenalina. Todo es una persecución (por la propia trama, pero también por la prosa del autor, que, aunque sigue siendo reconocible, se asemeja más a otras sagas del autor, como la de los Reckoners); la vieja trama de un héroe que toma partido en un conflicto local del que al principio quiere desentenderse, pero que al final no puede ignorar. Los personajes (que no son muchos) sirven al propósito de la acción, y aunque no se profundice demasiado en ellos (con alguna gloriosa excepción), el autor consigue con pocas pinceladas que nos enamoremos de ellos, que nos importe su destino. El villano es, quizás, el que sale peor parado en la ecuación: debido al punto de vista (el del protagonista, Nómada), pero también al propio ritmo de la novela. Entiendo que con una extensión como la que tiene (más de quinientas páginas) se podría haber profundizado un poco más (y mejor) en las motivaciones del villano, que no deja de ser malvado porque sí y cuyas aspiraciones no pasan de antagonista de una película ochentera. Entiendo que era el propósito, pero como lector nunca he llegado a tomarme enserio al Rey Incandescente ni a temer por ninguno de los personajes.

La imaginación de Brandon Sanderson sigue siendo desbordante, como nos viene acostumbrando. Es verdad que, tras leerlo tanto, y tantas sagas con las que hace malabares uniéndolas en el Cosmere, uno empieza a atisbar los trucos que se realizan entre bambalinas: las fuentes de energía que pueden ser recargadas, las habilidades que estas conceden… todo en El hombre iluminado suena demasiado a El archivo de las tormentas y Nacidos de la bruma. Aunque, claro, ocurre en el mismo universo que estas y es un derivado claro de una de ellas, con lo que poco puedo exigir a este respecto. Sin embargo, aquí el autor hace un esfuerzo muy consciente por aunar la ciencia ficción y la fantasía: nos encontramos con naves y ciudades volantes, pero también con la Investidura, la magia que rige el Cosmere. El experimento de fusión sale bastante bien, aunque con alguna salvedad: hay momentos en que tanta explicación sobre rotación, termodinámica y motores sobra completamente. Se quiere aplicar las normas de nuestro mundo a un universo de fantasía donde, claramente, a donde no llega la ciencia, llega la magia. Resulta un ejercicio estéril cuando sospechamos que al final todo se solucionará con una cuestión mágica, y las explicaciones seudocientíficas acaban cayendo en saco roto cuando la novela se convierte en una escena de acción tras otra cuyos rescoldos se salvan a base de correr hacia delante. A Brandon Sanderson no le pido que haga una ciencia ficción dura y sustentada en bases reales, como Cixin Liu; le pido imaginación, fantasía, buenos personajes y mundos increíbles. Y siempre cumple. En El hombre iluminado presenta tímidos momentos en que quiere ir más allá, y no hacía falta. No desmerecen el conjunto final, pero sobran.

La edición es magnífica. Una tapa dura con un diseño espectacular e ilustraciones interiores, a color y en blanco y negro, de máxima calidad. Nova ha hecho muy bien en tomar las ediciones norteamericanas del Kickstarter y hacer una adaptación fidedigna. Los cuatro volúmenes juntos en las estanterías es una delicia de coleccionista.

Para finalizar, El hombre iluminado es la más clásica de los proyectos secretos, en el sentido de que es el libro más reconocible como puro Sanderson. Es una lectura llena de acción, rabiosamente entretenida, que pone unos cuantos ladrillos más en los cimientos del Cosmere, que aporta mucho a El archivo de las tormentas y que nos deja con un personaje del que ojalá leamos mucho más en el futuro. Una lectura que los fans del escritor disfrutarán mucho.

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