Kambi a punto de dejar caer una ficha en la ranura del Chimpomat.

En la década de los 70 los laboratorios Yerkes desarrollaron un dispositivo conocido como Chimpomat, que permitía introducir discos de metal o de plástico para recibir a cambio algún tipo de recompensa en forma de comida. A continuación se adiestró a chimpancés para que hicieran diferentes trabajos a cambio de discos de esos que, una vez tuvieran en su poder, podrían colocar en el Chimpomat para obtener su recompensa.

Alargando el tiempo que pasaba entre que ganaban los discos y el momento en que podrían utilizarlos recibiendo la recompensa del Chimpomat, que solo estaba disponible ciertos momentos del día, se entrenó a los animales para que se dedicaran a recolectar discos. En otras palabras, se les enseñó a trabajar por dinero. De este modo, los animales guardaban ese supuesto dinero hasta que llegaba el momento de poder gastarlo.

Al final de la experiencia, los chimpancés fueron entrenados para ganar dinero un día y gastarlo en el Chimpomat al día siguiente. Cuando esto ocurría, los animales apretaban sus ganancias contra el pecho, durmiendo sobre ellas por las noches para que no se las robaran y poniéndose muy histéricos si algún otro animal se acercaba a los discos o intentaba quitárselos. No deja de ser inquietante cómo se consiguió hacer aflorar el lado más humano de los animales en un primitivo albor del capitalismo y de la propiedad privada.

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