Adriana Caselotti (Fuente).

En 1935, después de una breve trayectoria como corista y cantante en Metro Goldwyn Mayer, Walt Disney contrató a una joven desconocida llamada Adriana Caselotti como la voz de Blancanieves. La muchacha, que era hija de un profesor de música y de una cantante de ópera, estudió canto con su padre. Un año antes había tenido un papel principal en el musical de la escuela secundaria de Hollywood, donde estudiaba. Por desempeñar el papel de Blancanieves le pagaron un total de 970 dólares, el equivalente a poco más de 18.000 euros en 2022. Sin embargo, lo que podría haber sido el comienzo de una prometedora carrera se truncó de raíz por necesidades de la industria.

En primer lugar, no se le atribuyó el papel, pero lo más importante fueron las dificultades que tuvo para encontrar nuevas oportunidades profesionales a partir de ese momento, ya que Disney le prohibió bajo contrato aparecer en otras películas ni en programas de radio o de televisión. Ante la petición para dejarla participar en un programa de radio la empresa fue tajante: «Lo sentimos, pero esa voz no se puede usar en ninguna parte. No queremos estropear la ilusión de Blancanieves».

A pesar de esa prohibición, Caselotti consiguió dos pequeños trabajos más en la industria del cine: un papel durante la canción del Hombre de Hojalata en El mago de Oz de 1939 y también aparece cantando en el bar Martini´s mientras James Stewart reza en It´s a Wonderful Life de Frank Capra de 1946. Por supuesto, ninguno de los dos papeles fue debidamente acreditado.

Además, Caselotti logró aparecer en varios anuncios promocionales de Blancanieves y los siete enanitos y asistió a firmas durante los eventos promocionales. También fue estrella invitada en algunos programas y escribió un libro para aprender a cantar titulado ¿Te gusta cantar? En 1994 fue nombrada Leyenda de Disney, logrando el honor de ser la primera locutora femenina en conseguirlo. Murió de cáncer en Los Ángeles en 1997.

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