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Al hablar del «Tercer Mundo» es muy posible que se piense automáticamente en niños muertos de hambre, en aldeas primitivas llenas de chozas destartaladas, en agua sucia, en enfermedades, en corrupción, en guerra o en abusos de los derechos humanos. En el polo opuesto, por contraste, se encuentran los países del «Primer Mundo», supuestamente ricos, industrialmente desarrollados y democráticos. Ahora bien, ¿qué hay en lo que se refiere al «Segundo Mundo»? ¿Cuáles son los países asociados a ese término?

Si bien conceptos como los de «Primer Mundo» y «Tercer Mundo» está claramente definidos, a menudo como sustitutos de «países ricos» y «países pobres» respectivamente, el «Segundo Mundo», que por fuerza debería ir entre los dos anteriores, nunca se menciona. ¿Qué es, entonces, ese «Segundo Mundo»? Para responder a esta pregunta primero habría que reflexionar sobre qué hace que realmente un país pertenezca al «Primer Mundo» o al «Tercer Mundo» y de dónde surge este sistema de clasificación de países.

Aunque hoy en día ambos conceptos se utilicen para hacer una clasificación de países basada en su economía, originalmente estos términos servían para definir categorías exclusivamente políticas. El término «Tercer Mundo» apareció por primera vez en un artículo de 1952 de la revista L´Observateur, de la mano del antropólogo francés Alfred Sauvy. Este agrupó las naciones del mundo según su alineación política. En esta lógica, el Primer Mundo correspondía a los estados capitalistas occidentales como Estados Unidos y sus aliados en Europa Occidental. El Segundo Mundo, en cambio, comprendía a las naciones alineadas con el comunismo, como la Unión Soviética, el Bloque del Este, China, Corea del Norte, Vietnam o Cuba. Por último, el Tercer Mundo abarcaba a todas las naciones restantes, no alineadas ni con el Este ni con el Oeste. En este último grupo se incluían a casi todas las naciones de África, América Latina, Sudeste Asiático y Oceanía.

Como muchos de estos países no alineados eran las naciones más pobres, a menudo poscoloniales, el término «Tercer Mundo» perdió poco a poco su significado político y se convirtió en sinónimo de subdesarrollo económico e inestabilidad política. El mismo Sauvy escribió: «Este tercer mundo es ignorado, explotado y despreciado como el tercer poder y también quiere ser algo». Finalmente, con el colapso de la Unión Soviética en 1991, el término «Segundo Mundo» quedó obsoleto, así como la noción de la alineación política global en los ejes este y oeste.

Incluso durante la Guerra Fría, la designación del estatus de Tercer Mundo fue bastante arbitraria. Por ejemplo, naciones de Europa occidental como Irlanda, Finlandia, Austria, Suecia o Suiza permanecieron neutrales y no se unieron a la OTAN, lo que según la definición original los haría pertenecer técnicamente al Tercer Mundo. De manera similar, varias naciones africanas que actualmente se incluyen dentro del Tercer Mundo, como el Sáhara Occidental, Sudáfrica, Namibia, Angola o Mozambique, estuvieron incluidas durante muchos años en el Primer Mundo porque estaban aliadas con Occidente o eran directamente sus colonias (en el caso de Angola o Mozambique habría que añadir, además, que pasaron a formar parte del segundo mundo cuando en 1975 sus gobiernos coloniales fueron derrocados y abrazaron el comunismo).

En la década de 1980 el economista Peter Bauer señaló que la amplia variedad de economías y alineamientos políticos agrupados en la categoría del Tercer Mundo hacía que el término fuera de dudosa utilidad. En muchos casos el único punto en común de muchas de esas naciones fue que sus gobiernos exigieron o recibieron ayuda económica del supuesto Primer Mundo. El historiador BR Tomlinson señala en un ensayo de 2003 titulado ¿Qué fue del Tercer Mundo? lo siguiente: «Aunque el término fue ampliamente utilizado, nunca quedó claro si se trataba de una categoría clara de análisis o simplemente de una etiqueta conveniente y bastante vaga para una serie imprecisa de estados de la segunda mitad del siglo XX y algunos de los problemas comunes a los que se enfrentaron.»

A todo este baile de conceptos habría que añadirle además la oscura categoría de «Cuarto Mundo», acuñada en la década de 1970 por George Manuel, líder del pueblo indígena Shuswap, en Columbia Británica, Canadá. Según Manuel, este «Cuarto Mundo» comprende a los pueblos indígenas y a otras entidades culturales que existen fuera del concepto de estado o de nación.

Luego, a pesar de que los términos de «Primer Mundo» y de «Tercer Mundo» están bastante consolidados, muchos economistas y expertos en desarrollo global sostienen que están obsoletos, que son despectivos y que refuerzan estereotipos negativos. El término preferido hoy en día por instituciones como el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial de la Salud es el de «país en desarrollo». La OMS y las Naciones Unidas dividen además está categoría en «países en vías de desarrollo» y «países menos desarrollados». Pero a pesar de ese intento por evitar las connotaciones políticas y los prejuicios, algunos expertos tampoco están de acuerdo con estas denominaciones. Para el psicólogo social Shose Kessi, de la Universidad de Ciudad del Cabo en Sudráfrica, el término país en desarrollo supone una jerarquía entre países. Además, presenta una imagen de las sociedades occidentales como las ideales, cuando en estas sociedades también hay muchos problemas sociales, y perpetúa los estereotipos de las personas que provienen de los supuestos países en desarrollo como atrasadas o ignorantes.

Lo que está claro es que clasificar en categorías tan claras y ordenadas como «Primer Mundo» y «Tercer Mundo» no dan cuenta de la complejidad del mundo. Países como China que supuestamente deberían pertenecer al Primer Mundo porque están económicamente desarrollados presentan problemas con cuestiones tan básicas como los derechos humanos o la libertad de prensa. En cambio, otros países que en teoría forman parte del Tercer Mundo por estar menos desarrollados económicamente, tienen vínculos comunitarios y redes de seguridad social mucho más desarrollados que otros países del Primer Mundo.

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