Alois Hitler (Fuente).

Uno de los enigmas más repetidos sobre el Holocausto es si Adolf Hitler tenía antepasados judíos. La cuestión volvió a reavivarse en mayo de 2022 cuando el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia afirmó que Hitler «tenía sangre judía». Pero, ¿cuánto hay de cierto o, al menos, de posible en esa afirmación?

La cuestión surge de la remota posibilidad de que el abuelo de Hitler fuera judío. El padre de Adolf, Alois, fue registrado como hijo ilegítimo, sin padre, cuando nació en 1837 y hasta el día de hoy se desconoce quién fue el abuelo paterno de Hitler. En 1842, Johann Georg Hiedler se casó con la madre de Alois. Este se crió en la familia del hermano de Hiedler, Johann Nepmuk Hiedler. En 1876, cuando Alois tenía 39 años, fue legitimado y se puso en regla su acta de bautismo, registrando a Jonann Georg Hiedler como su padre bajo el nombre de Georg Hitler.

En sus memorias de 1953, publicadas después de su ejecución en 1946, el abogado de Hitler, Hans Frank, afirmó que el Führer le había hecho investigar los rumores de que tenía ascendencia judía. Frank dijo que Hitler le había mostrado la carta de un sobrino que le amenazaba con revelar que tenía sangre judía. Según Frank había pruebas que demostraban que el abuelo de Hitler efectivamente era judío: la madre de Alois, Maria Schicklggruber, había trabajado como cocinera en la casa de una rica familia judía llamada Frankenreiter, en Graz, Austria. Estando allí, a los 42 años de edad, quedó embarazada, posiblemente del hijo de 19 años.

Ahora bien, algunos historiadores cuestionan el relato de Frank. Ian Kershaw, por ejemplo, escribió en su biografía sobre Hitler: «Una familia llamada Frankenreiter vivía allí, pero no era judñía. No hay pruebas de que Maria Anna haya estado alguna vez en Graz y mucho menos que trabajara para el carnicero Leopold Frankenreiter». De hecho, en aquella época no vivía ningún judío en Graz, porque habían sido expulsados en el siglo XV y no regresaron hasta décadas después del nacimiento del padre de Hitler.

Para sembrar aún más dudas, el 14 de octubre de 1933, el Daily Mirror de Londres publicó la imagen de una lápida de un cementerio judío de Bucarest con caracteres hebreos y el nombre de Adolf Hitler, aunque no parece que este Hitler de Bucarest fuera el abuelo del líder nazi.

La cuestión sobre la posible ascendencia judía de Hitler resurgió en 2010, cuando el periódico The Daily Telegraph informó que se había realizado un estudio en el que se recogieron muestras de saliva de 39 de los familiares conocidos de Hitler para analizar los orígenes de su ADN. El resultado era que Hitler podía tener orígenes judíos, pero no era concluyente. Según el artículo, «un cromosoma llamado Haplogrupo E1b1b1 que apareció en las muestras de Hitler es raro en Europa occidental y se encuentra de forma más común en los bereberes de Marruecos, Argelia y Túnez, así como entre los judíos y sefardíes». Sin embargo, este estudio seguía sin arrojar luz sobre el misterio ya que, como decía, no tenía un carácter concluyente. Es por eso que, mientras no aparezcan pruebas más definitivas, el debate seguirá en el aire.

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