Aunque parecía que nunca iba a llegar, el fin de curso escolar está a la vuelta de la esquina. El último trimestre eleva las temperaturas en la calle y también las horas de estudio en casa para lograr aprobar todas las asignaturas con nota. Los más previsores, empiezan ya a planear qué van a hacer el próximo verano: asistir a un campamento, hacer un viaje en familia, tardes infinitas en la piscina… Una excelente opción es apostar por centros que aúnen aprendizaje y diversión, como el Sport Campus del Colegio Internacional Meres, donde los más pequeños podrán compartir experiencias deportivas inolvidables. 

Campus de verano

Antes de elegir un campus de verano en el que pasar algunas semanas de estas vacaciones es muy importante tener en cuenta diferentes consideraciones. Vamos a conocerlas.

Cómo elegir un campus de verano

Lo más importante en primer lugar es escogerlo teniendo en cuenta los gustos del niño o niña. Algunos tienen una tendencia más creativa y musical, otros adoran los deportes y otros pequeños prefieren estar en contacto con la naturaleza. Hay opciones para todos los gustos y solo es necesario buscar y saber elegir.

Entre todos ellos, un campus de verano multideporte es una opción fantástica, ya que fomentará buenos valores entre los más pequeños, con el deporte siempre en el centro de todo, para hacer que estos días o semanas sean los más divertidos de todo el año.

Actividad y juegos diseñados para los niños

Un campus de verano no puede ser igual que el colegio al que acuden todo el año. Los niños también necesitan descansar y estos meses son sus merecidas vacaciones. Sin embargo, es comprensible que los padres necesiten conciliar o incluso que los niños pidan hacer actividades para no aburrirse en casa.

El resto del año el colegio puede ser más o menos absorbente, por eso, llegada la temporada estival es el momento de que disfruten con actividades y juegos pensados para ellos, para su disfrute, para su aprendizaje y para que les ayude a socializar.

Además, no hay que olvidarse de que estas actividades deben estar enfocadas a fomentar buenos valores. Las vacaciones es el mejor momento del año para insuflar al peque buenos valores, como superación personal, respeto, compañerismo, trabajo en equipo…

Hay que tener muy en cuenta la edad del niño, ya que no es lo mismo lo que desean hacer en este tiempo los preadolescentes que las actividades que va a demandar un niño más pequeño, de, por ejemplo, tres años. Esto lo saben muy bien en Sport Campus del Colegio Internacional Meres, donde, en un entorno idílico en Asturias con más de 100.000 metros cuadrados rodeado de naturaleza, enfocan todas sus actividades a los niños y niñas: desde juegos acuáticos hasta talleres de cocina, excursiones en la naturaleza, fiestas muy divertidas y, por supuesto, una multitud de deportes. Fútbol, voleibol, baloncesto… No hay que elegir.

¿Y si mi hijo no quiere ir a un campus de verano?

Muchas veces, son los propios niños los que demandan a sus padres que les apunten a una escuela de verano, para seguir en contacto con sus amiguitos del cole o hacer nuevas amistades con niños de su edad. Se aburren en casa, es normal, y la gran variedad de actividades de este tipo de lugares hacen que cuando lo prueban un año ya siempre quieran repetir. 

Sin embargo, a veces los padres se pueden encontrar ante el problema de que los niños se niegan a ir a un campus de verano porque piensan que será igual que acudir al colegio. Lo más importante es tener comunicación con él o ella, enseñarle fotos o vídeos del lugar, que vean que no habrá asignaturas como matemáticas o lengua y que, a cambio, harán excursiones, descubrirán nuevos deportes o incluso tendrán sus propias fiestas.

Es muy importante que comprendan el concepto de un campus de verano para que lo relacionen con diversión y no con obligación.

En caso de que el niño siga siendo contrario a esta idea, puedes visitar las instalaciones con él o incluso buscar algún compañero del colegio o un primito que quiera apuntarse con él. De este modo esta nueva experiencia no será tan desconocida para él o ella y se mostrará mucho más receptivo.

No olvides que lo más importante, como decíamos al principio de este artículo, es tener en cuenta los gustos del niño y buscar un campus de verano que sea afín a él. De este modo, aunque el primer día vaya un poco escéptico ante lo que se va a encontrar, seguro que regresa a casa con una gran sonrisa y muchas ganas de volver al día siguiente y seguir disfrutando de esta nueva experiencia que, a todas luces, será inolvidable para él y uno de sus mejores recuerdos de los veranos de su infancia.

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