PRO, la nueva propuesta de David Galán y el fallecido Manuel Vidal mezcla todas las referencias importantes del cómic y crea un buen cóctel. 

 

Qué ganas tenemos siempre de llegar a la altura de los clásicos modernos, hacerles morder el polvo y poder calzar el titular de: el no sé cuánto español; el nuevo tal y pascual. Por eso he colocado un título tan capcioso y descaradamente tramposos para la reseña de PRO, de David Galán y Manuel Vidal. Porque si estuviéramos algo menos acomplejados de nuestros propios artistas, de nuestra vena más friki, no necesitaríamos comparar PRO con Watchmen (o con Kick-Ass, ya puestos) para reconocerlo como uno de los mejores cómics españoles que he leído nunca. ¿Ven? Otra vez. La coletilla de “cómic español”. PRO es uno de los mejores cómics que he leído nunca, y punto. Y ya está bien de complejos. Los mismos que demuestra no tener David Galán (Orígenes secretos) a la hora de firmar un guion muy friki que reinventa la historia española, se atreve a meterse en la camisa de once varas de la guerra civil, la transición y la democracia en clave superheroica. Complejos que tampoco tiene el fallecido Manuel Vidal, demostrando una versatilidad que pasa por el colorido estilo de los superhéroes (aquí sí que podemos ver un tanto de Kick-Ass), un estilo más vintage de la edad dorada o incluso un arrebato manga durante un episodio especialmente divertido.

Pero para entender todo esto, hay que poner las cartas sobre la mesa.

PRO trata sobre El Español de Pro, un superhéroe de la guerra civil que deconstruye casi cien años de historia española a través de Galilea, doctoranda que prepara su tesis sobre el héroe que aunó los valores del régimen franquista bajo el estandarte rojo y amarrillo. Por el camino, tendrá que hacer frente a las mentiras y los peligros que conlleva el descubrimiento de la verdad. Sea esta la que sea. A través de una novela gráfica (para que los académicos se queden tranquilos con el término) de bastante peso nos encontramos con una amarga y divertida historia (término para nada contradictorios cuando David Galán firma un guion tan impresionante) que se permite de todo: diálogos inteligentes y bien escritos; personajes complejos y tridimensionales, cambios en el estilo del dibujo, referencias históricas, referencias de lo más friki, nombres de personajes con aliteración (Galilea Gil, Carlos Cubillo…). Todo lo que un cómic de superhéroes debería tener para ser considerado tal, todo lo que una novela gráfica debe tener para que sea tomada en serio.

PRO mete el dedo en todas las llegas. No deja a un lado la diversión en ningún momento, pero nos narra una historia de España que, por mucho que altere hechos, mantiene un discurso que duele: el dolor de la guerra, las incongruencias de la política y la alienación de la juventud. El Español de Pro es el símbolo de todo lo que siempre ha funcionado mal en nuestro país, y sus defensores y detractores dos caras de una misma moneda. En uno de sus capítulos, los autores aciertan citando a Pío Baroja: “Nos miramos todos con el odio característico con que nos miramos los españoles”. Y uno, que está leyendo una divertida historia de superhéroes, seres de ultratumba y robots, pierde pie por un momento. Ya me había dado cuenta de esto en las primeras páginas, pero aquí me di cuenta de que David Galán y Manuel Vidal había tenido más en cuenta La balada del norte (Alfonso Zapico) que The Boys (Garth Ennis) al escribir esto. Ya había leído a David Galán, pero no le había visto en un registro tan imponente. Dice en el prólogo, que sirve casi como panegírico al dibujante Manuel Vidal, que la ambición de ambos era crear su catedral. Se nota. Y buen trabajo, sí señor. No creo que el dibujante Manuel Vidal tuviera en mente estar escribiendo su última obra, o dejar constancia de un compendio de sus habilidades para la posteridad, pero así ha sido.

Sobre todo, este cómic es valiente. Por varias razones, además. Primero, porque se atreve a contar parte de la historia de España (e inventarse o fabular sobre otra) sin ningún tipo de titubeo. Estoy cansado de autores cobardes que toman la historia de España desde la actitud pusilánime de no mojarse. De todos los bandos son malos, las barbaridades son culpa de todos, yo ni de izquierdas ni de derechas… Mire, un cómic no debería ser (a mi entender) un panfleto político ni un pastiche ideológico. Pero si tienes los bemoles de tomar ciertos momentos de nuestra historia para que tu ficción sea más pintosa, no me seas cobarde. Los autores de PRO se meten en todos los charcos (hasta los años de ETA) y no se echan para atrás a la hora de dejar clara su posición. Y, lo mejor, lo hacen con elegancia y sin caer en el discurso maniqueísta. Segundo: lo hacen desde la viñeta, pero, a menudo, desde los paratextos que pueblan la obra (y que lectores poco preocupados pueden estar tentados de saltarse): sirven como cortes entre capítulos y complementan la historia con una serie de artículos, falsos recortes de periódicos, entrevistas… Creando un mundo, un trasfondo, al propio cómic que enriquece la lectura.

PRO es imponente: emociona, sobrecoge, divierte e invita a enamorarse de los cómics. Me faltan alabanzas, la verdad, y esto empieza a parecerse a una promo pagada (no lo es) que a una reseña. Pero es que me van a faltar palabras e ideas para recomendarle a todo el mundo que disfruta de los cómics que corra a leer PRO. Cómprelo, asalte su biblioteca más cercana o su librería o haga lo que le de la gana. Pero corra a leer PRO.

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