Imagen vía Depositphotos.

Hace unos años escribía un artículo sobre por qué los adultos no deberían avergonzarse de leer literatura YA. Está claro que es mucho lo que un adulto puede aprender leyendo este tipo de literatura. Pero esta situación, la de lectores adultos leyendo YA, que era algo que entonces había que defender, parece que con el paso del tiempo es ya tan habitual que hemos llegado a normalizarla. O al menos eso parece a la vista de un estudio publicado recientemente, que afirma que más de una cuarta parte de los lectores que leen esta clase de ficción juvenil tiene más de 28 años.

El estudio, realizado por la editorial HarperCollins en colaboración con Nielsen Book, el proveedor de datos de la industria del libro del Reino Unido, sugiere que un número de lectores adultos cada vez mayor ha estado leyendo ficción juvenil desde 2019. Según el informe, el 74% de los lectores son menores de edad frente a un 28%, que tienen más de 28 años. La investigación sugiere que esto se debe a cambios de comportamiento, designados bajo el término «edad adulta emergente», que hacen que los jóvenes retrasen su entrada en el mundo adulto. Sentimientos como la inestabilidad o la inquietud, además, pueden haber hecho que los adultos jóvenes busquen consuelo en la ficción YA.

La literatura YA se ha ido conformando y consolidando a lo largo de últimos años como un tipo de lectura ideal para cierto tipo de perfil de lector interesado en historias que son más accesibles que una lectura claramente adulta, que cansa menos y es menos densa y que es más dinámica y entretenida al recaer una gran parte del peso de la ficción sobre la trama, algo que ayuda a fomentar un sentido lúdico y escapista de la literatura.

Otros datos aportados por este estudio es que un 38% de los jóvenes de entre 14 y 17 años afirmaban leer muy poco o nada por placer. Frente a esto, el 29% de los jóvenes de entre 14 y 25 años reivindican su papel de lectores y la promueven en plataformas sociales como TikTok o Instagram. Esto demuestra la necesidad que tienen los lectores de conectarse entre sí y compartir sus experiencias. El 40% de los encuestados, además, se sienten felices identificándose con la frase «pienso en mí mismo como en un lector».

Alison David, de HarperCollins, afirmó que la investigación sugiere que el bienestar y el autocuidado están más que presentes en el acto de la lectura.

Comentarios

comentarios