Portada de una edición de 1890 de My Lady Nicotine de J.M. Barrie , diseñada e ilustrada por Maurice Prendergast (Fuente).

Antes de concebir a Peter Pan, JM Barrie decidió que era hora de crecer y dejar de fumar. Para defender esta determinación escribió My Lady Nicotine: A Study in Smoke, publicado en 1890. Barrie conmienza su libro con una serie de argumentos en contra de las adicciones a las sustancias: producen la ruina corporal y espiritual, tienen un impacto económico y producen dolor a los seres queridos. En el caso del narrador de esta obra, con frecuencia sentía que se moría, se dio cuenta de que se podían comprar varias alfombras orientales anualmente con el dinero ahorrado y retrasó su matrimonio seis meses cuando su prometida le exigió que dejara el vicio.

Sin embargo, poco a poco el aparente ensayo avanza por caminos algo diferentes. Al final de la introducción, el narrador escucha a su esposa cantar una canción dulce y triste, que lleva sus pensamientos muy lejos, a un salón en el último piso de una posada, donde el tiempo parece ralentizarse a medida que avanza. Es un mundo perdido, alguna vez tan bien conocido, y él acerca una silla y comienza a preparar una pipa.

El volumen se compuso a partir de artículos que había escrito de forma anónima para la St James’s Gazette, para el Edinburgh Evening Dispatch y otros periódicos. Y, sin embargo, funciona sorprendentemente bien como unidad. Hay capítulos sobre los placeres de todo lo que conlleva fumar, cuentos que en realidad son ensayos sobre los amigos con los que fuma el narrador, teorías sobre la historia de la literatura, cartas, alguna historia de fantasmas, visiones oníricas, etc.. El único hilo conductor es el intento por reflejar la mente de un fumador. Aunque pueda desviarse hacia otros temas, siempre vuelve al punto de partida.

Si bien puede parecer bastante opuesto a Peter Pan, My Lady Nicotine también hace referencia a la fugacidad de la juventud, una etapa de la vida que en cierto modo tiene las trampas de la infancia: placeres simples, aventuras imaginativas con compañeros, ociosidad, tranquilidad y la sensación de que estos días podrían durar para siempre, hasta que dejen de hacerlo.

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