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En el año 1900 TJ Cobden-Sanderson y Emery Walker fundaron Doves Press en Hammersmith. La intención era volver los ojos al Renacimiento italiano pero con una tipografía que fuera más clara. Nueve años más tarde, sin embargo, hubo problemas entre ambos socios y la pareja se disolvió, aunque Doves Press siguió adelante sin la participación de Walker. En un cortometraje producido por la BBC en 2015 se explica que la ruptura fue el resultado de la lucha del pragmatismo frente al perfeccionismo, estando representado el primero por Walker y el segundo por Cobden-Sanderson.

En marzo de 1917, Cobden-Sanderson declaró públicamente que Doves Press había cerrado y que su tipografía había sido «dedicada y consagrada» al río Támesis. Al principio nadie entendió lo que quería decir y por eso Cobden-Sanderson aclaró con una carta escrita a través de su abogado que no hablaba en sentido figurado sino literal. De esta forma, al hundir la tipografía, nadie tendía acceso a ella, incluyendo a Walkjer. Cobden-Sanderson registró en sus diarios la fecha y el lugar exactos en los que arrojó los tipos al agua. Para hacerlo en su totalidad tuvo que dar 170 viajes, ya que en cada viaje transportaba entre 7 y 9 kilos.

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Durante 98 años, el tipo permaneció en el fondo del río, siendo arrastrado a lo largo de décadas o hundido en el limo a medida que la marea subía y bajaba. En 2014 el entusiasta de la tipografía Robert Green comenzó a buscar debajo de un puente para ver si, por casualidad, encontraba alguna pieza. Milagrosamente apareció una letra «v» entre las piedras y luego un par más. Sabía que había encontrado lo que estaba buscando, así que se puso en contacto con la Autoridad del Puerto de Londres para hacerse con el material necesario y contratar buzos.

Cuando concluyó la búsqueda, Green y su equipo rescataron un total de 151 tipos individuales, de un total de unos 500.000. Green siempre ha defendido que, en el fondo, Cobden-Sanderson no quería que su tipografía desapareciera para siempre y que por eso dejó detallado dónde la había arrojado. Y aunque solo se recuperó una pequeña parte del total, el hallazgo fue todo un acontecimiento en la historia de la tipografía de los últimos tiempos.

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