Imprenta europea del siglo XV (Fuente).

La imprenta ha sido, sin duda, uno de los descubrimientos más importantes en la historia de la humanidad gracias a su capacidad para reproducir copias de la palabra escrita, lo que permitió su distribución en masa. La impresión se remonta a la antigua Sumeria, cuando los documentos se prensaban en arcilla mediante cilindros, pero a lo largo de los siglos ha adoptado formas muy diversas.

Sin embargo, una de las mayores revoluciones en impresión fue la invención de la imprenta de John Gutenberg. Con ella se hizo posible una mayor producción y distribución, lo que provocó cambios en la forma en que la gente hacía, consumía e interactuaba con los libros. La invención de la imprenta Gutenberg a finales del siglo XIV supuso un gran cambio en el mundo del libro, contribuyendo a iniciar una era sin precedentes. No mucho después de la invención de la famosa imprenta de Gutenberg y de la publicación de la hermosa y conocida Biblia de Gutenberg, brillante ejemplo de la belleza y de las posibilidades de la imprenta, el uso de la imprenta se comenzó a generalizar por toda Europa.

Si bien la imprenta no ofrecía exactamente el mismo nivel de claridad y calidad que los manuscritos escritos e iluminados a mano, sí permitía un pragmatismo que despertó el interés de muchos impresores de la época. A finales del período medieval, la mayoría de los manuscritos se producían en monasterios o universidades, ya que allí se podía encontrar la mayor concentración de personas alfabetizadas, al igual que los recursos para producir libros. Pero incluso con su larga historia de creación de libros a mano, numerosos monasterios adoptaron la imprenta. De hecho, el monasterio benedictino de Subiaco, en Italia, tenía una imprenta de Gutenberg, que luego fue trasladada a Roma y a continuación a Venecia, epicentro del Renacimiento europeo.

A lo largo de la primera parte del siglo XVI, los sacerdotes y el personal universitario todavía escribía libros a mano, pero esos otros métodos también estaban ganando popularidad rápidamente. Una de las primeras formas de impresión fue la técnica del óleo de claroscuro. Esta primera forma de impresión en color fue posible mediante la impresión de líneas y colores en varios bloques de madera que luego se superponían para reproducir obras de arte en color. El claroscuro fue un método popular a principios del siglo XVI, pero acabó siendo abandonado como tipo móvil frente a la imprenta de Gutenberg.

La invención de los tipos móviles permitió la creación de la primeras editoriales. En 1534 el rey Enrique VIII concedió un permiso a la Universidad de Cambridge para establecer una imprenta, creándose la Cambridge University Press, que hoy en día todavía sigue en activo, lo que la convierte en la imprenta en funcionamiento más antigua del mundo. A medida que se establecieron más y más imprentas y la impresión y la producción en masa de libros y otros documentos se hizo cada vez más común, produciéndose importantes cambios en el proceso de lectura y de alfabetización. De repente se podía crear folletines y guías de viaje, novelas y poemas, loibros de historia y de recetas, partituras y mucho más. También hubo un gran interés por imprimir libros para enseñar a leer, algo que antes no era tan necesario porque tampoco había tanto para leer.

Biblia de Gutenberg (Fuente).

La alfabetización se hizo tan general que la gente comenzó a tener acceso a libros fuera de la iglesia y de las escuelas e incluso hubo quien comenzó a tener bibliotecas en sus hogares. Con el aumento de las tasas de alfabetización y una mayor disponibilidad de la lectura, era mucho más fácil difundir información objetiva y refutar la información errónea. La lectura, la educación y la información, que antes sólo estaban al alcance de los ricos y privilegiados, finalmente estaba disponibles para todos. Y todo gracias a la invención de la imprenta.

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