Fuerte bochorno es el nuevo libro de Rafalé Guadalmedina. Los personajes de Rafalé procrastinan.

Según la RAE, Procrastinar: dejar para mañana, posponer, aplazar. ¿Por qué posponerlo todo?

El dejar todo “para mañana”, aunque suene fatal, tiene grandes ventajas. Y eso ya lo sabía Peter Pan, el gran procrastinador de la literatura. Que dejaba eso de “ser mayor y tener responsabilidades” para mañana, para así vivir eternamente como un niño.

Rafalé refleja magníficamente toda esa magia de Peter Pan en sus personajes. Personajes que se niegan a madurar, a madrugar, a organizar el día. Y, en el fondo, ¡mucho mejor así! ¿Para qué ingresar en un mundo donde la madurez sólo es un páramo de sin sabores, horarios, rutinas y existencias vacías?

Procrastinar puede tener sus ventajas.

Procrastinando evitas tomar decisiones. ¡Así nunca te equivocarás! ¿Para qué decidir? Cuando todas las decisiones son malas, tal vez mejor no elegir.

Además, procrastinando encontraremos mil tonterías que hacer, mil tonterías mucho más jugosas y disfrutables que cualquier rutina del día a día. Disfruta del viaje, como el viajero a Itaca.

Asimismo, el que procrastina deja el estrés a un lado. Como el que cuelga una chaqueta en un perchero y se sienta en el sillón, dispuesto a disfrutar del resto del día en bata y pantuflas.

Por las páginas de Rafalé se suceden grandes procrastinadores. Todos ellos nos recuerdan a los procrastinadores más celebres de la literatura: Hamlet, Ivan Ilich, Stephen Dedalus, Holden Caulfield.

Y es que procrastinar, además de retrasar la toma de decisiones, sirve pare rebelarnos. Procrastinar para no decidir. Procrastinar para no ser participes de un mundo caótico, cruel, que, en realidad, no merece ser tomado en serio.

Procrastinen. Quizá así empiece una nueva revolución. Pero no dejen de posponer la decisión de leer el libro de Rafalé. Se reirán con estos desastrosos y encantadores procrastinadores.

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