Un nuevo drama, con tintes de thriller, con un chico de color, o afroamericano según los cánones actuales de corrección política, como protagonista, pero esta vez alejado del leitmotiv de la superación a través del deporte del ajedrez como hemos visto en las últimas películas comentadas.
Fresh, que así se llama el film que hoy traemos a colación es también el nombre del muchacho protagonista, que convive con la familia numerosa de su tía y que se ve obligado a trabajar para una pandilla de traficantes de drogas, con tan solo 12 años.
Su hermana drogadicta es explotada por un proxeneta, y es esta dura realidad de barrio marginal la que hace que tenga que desarrollar su ingenio al máximo para salir adelante y tratar de liberar a su hermana de las garras del proxeneta y de la droga.
Ocasionalmente visita a su padre, vagabundo y jugador de ajedrez, interpretado por Samuel L. Jackson quien no solo le enseña a jugar y mejorar su juego, sino que le aconseja como afrontar la vida, como si se tratara de una partida de ajedrez. Así pues, Fresh, extrapola la estrategia del juego a su vida para acomodarla a sus circunstancias personales, lo que le llevará a elaborar un arriesgado plan para cambiar las tornas del juego de la vida a su favor.
Con una escena durísima que involucra la muerte de un perro, la película avanza a buen ritmo, como si se tratara de una partida de ajedrez rápido, hacia el brutal desenlace.
Buena película aunque no para todos los públicos a pesar de que el protagonista es un adolescente.

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