Los Fraguel. Viaje al gran manantial de Kate Leth y Jake Myler

«Vamos a jugar. Tus problemas déjalos. Para disfrutar, ¡ven a Fraguel Rock!» ¿Quién nacido en los ochenta no pega un brinco al escuchar estas cuatro frases y se pone a tararear la cancioncilla de Fraguel Rock? Esta serie basada en un colorido mundo subterráneo habitado por varios tipos de criaturas, los Fraguels, los curris y los goris, que abordan temas universales como la cooperación, el medio ambiente, la diversidad o la resolución de conflictos, emocionó a toda una generación. Con una innovadora producción que utilizaba marionetas complejas y sets elaborados para crear un mundo fantástico visualmente impresionante, Fraguel Rock fue aclamada tanto por la crítica como por el público por su creatividad, su profundidad y su capacidad para entretener. Es más, la serie no fue solo popular en su época, sino que ha dejado un legado duradero que ha dado pie a remakes, secuelas y muchos otros productos derivados.

Uno de ellos es la línea de cómics que desde 2021 Archaia Studio Press edita y de los que Editorial Hidra en su sello Medusa Kids ha traducido al castellano una sola entrega, Viaje al gran manantial, escrito por Kate Leth e ilustrado por Jake Myler. La historia podría ser la de un capítulo cualquiera serie clásica.: Gobo le cuenta a un curri que ha inventado un limpiabotas solar portártil a vapor, algo que no tiene mucho sentido teniendo en cuenta que bajo tierra no hay sol y que los Fraguels no usan zapatos. El curri le convence para que trate de crear algo más útil y eso lleva a Gobo a visitar a todos sus amigos: Dudo, Musi, Bombo y Rosi. Es con esta última cuando descubre un terrible problema: no hay ni rastro de agua por ninguna parte. El curri les explica a los Fraguels que toda el agua proviene del lejano gran manantial y, sin dudarlo ni un instante, los cinco Fraguels se dirigen hacia allí para ver qué es lo que ha ocurrido y tratar de que el agua vuelva al mundo de Fraguel Rock.

Por el camino, cómo no, los Fraguels tendrán que enfrentarse a una serie de dificultades y de miedos, en los que se pondrán a prueba a sí mismos y tendrán la oportunidad de hacer nuevos amigos. El mensaje final es muy acorde también a la serie: la necesidad de cuidar el medio ambiente y de cuidarse los unos a los otros, de trabajar juntos y de no prejuzgar.

Lo más llamativo del libro, por supuesto, es el increíble trabajo de Myler, con ilustraciones a todo color que a veces ocupan la página entera y que captan toda la atención del lector. Pero es que además Leth consigue capturar la esencia de los personajes originales: la tranquilidad de Musi, el despiste de Dudo, la intensidad de Rosi o el catastrofismo de Bombo. Además se introducen algunas caras nuevas que enriquecen la historia. El más destacado de todos es Berbiquina curri, un personaje necesario y fundamental para el avance de la trama. Por supuesto, no puede faltar el tío Matt, cuya aparición es, no puede ser de otra manera, en forma de postal.

Otro elemento muy acorde con la serie es la incorporación de música. A pesar de que el medio en sí no parece muy propicio para desarrollar esta clase de elementos, Myler y Leth consiguen que los Fraguels canten canciones en varios momentos. Y a pesar de que no haya ni melodía ni música para acompañar las palabras, las letras parecen tiene una rima y un ritmo tan pegadizo que casi se puede hacer la música en la cabeza. Hay canciones sobre Gobo queriendo ayudar a los demás, sobre cómo Bombo y Dudo no deberían tener miedo en su viaje o sobre cómo Gobo podría ser un gran líder.

Solo dos cosas se le pueden reprochar a Viaje el gran manantial. Por una parte, el guion parece algo apresurado. El manantial se encuentra relativamente rápido, sin que haya dificultades muy graves, y una vez que ha aparecido el problema que hace que el agua no fluya se resuelve con relativa facilidad. Además, los goris tienen un cameo muy fugaz y no hubiera estado de más darles un mayor protagonismo. Por otra parte, la edición de Medusa Kids se ha quedado algo pequeña en cuanto a dimensiones. Un dibujo como el de Myler hubiera pedido un formato de gran álbum y, en cambio, las dimensiones del libro son más bien de un formato de bolsillo.

Sin embargo, a pesar de estos peros, Viaje al gran manantial es una lectura deliciosa. Te hará sentir como si hubieras descubierto un episodio oculto y olvidado de los Fraggle Rock que nunca llegó a emitirse. Creo que es una versión de la que Jim Henson estaría feliz y que, sin duda, hará las delicias de los admiradores de estos personajes. Solo queda por esperar que Medusa Kids ponga en marcha el resto de proyectos de Archaia referidos al mundo Fraguel para que las generaciones más jóvenes también puedan conocer y acercarse a esos maravillosos personajillos.

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