
Carlos Linneo (Fuente).
El espécimen tipo de una especie es el fósil concreto al que se aplica por primera vez el nombre científico de esa especie y que, como referencia para esa especie nueva, puede considerarse como el único ejemplo verdadero de su especie. Los biólogos han designado especímenes tipo de cientos de miles de especies diferentes, pero a mediados del siglo XX, a algunos se les ocurrió que faltaba un espécimen tipo de una especie muy importante: el Homo sapiens.
En 1959, el botánico William Stearn ofreció una solución a este problema: convertir a Carlos Linneo, el fundador de la taxonomía moderna, en el espécimen tipo de toda la humanidad, según cuenta Jason Roberts en su nueva biografía sobre el científico, naturalista, botánico y zoólogo sueco, titulada Every Living Thing.
El concepto de espécimen tipo es central en la taxonomía linneana. Teniendo en cuenta que una especie se define mediante una descripción física, esa descripción tiene que basarse necesariamente en un objeto físico, ya sea un espécimen conservado o en una ilustración detallada. Este objeto se convierte en el «tipo», que sería el estándar fijo mediante el cual todos los especímenes posteriores se identifican como «típicos» de la especie.
La metodología se había relajado un poco en la primera parte del siglo XX, y algunos científicos la sustituyeron por una lista de distintos ejemplos de esa especie, sin que ninguno de ellos tuviera prioridad sobre el resto. Para poner algo de orden a ese caos, los defensores del Código Internacional de Nomenclatura Botánica reclamaron volver a la ortodoxia linneana: en adelante, todas las nuevas especies volverían a ser definidas por una única muestra, llamada holotipo (si la elige el primer descriptor de la especie) o lectotipo (si se elige en una fecha posterior). Los especímenes de Linneo se convirtieron en holotipos tan pronto como fueron utilizados en su Systema Naturae. De esta manera, sus especímenes fueron los ejemplos definitivos, las representaciones, por así decirlo, de sus respectivas especies.
Sin embargo, Linneo se había olvidado del espécimen tipo de una especie sumamente importante: el Homo sapiens. De hecho, había definido la especie solo con la concisa frase nosce te ipsum, que en latín significa «conócete a ti mismo». William Stearn propuso una forma original de corregir esta omisión. Puesto que «el espécimen más cuidadosamente estudiado y registrado por el autor debe ser aceptado como tipo», escribió, el lectotipo apropiado era obvio. Es de suponer que Linneo se había examinado a sí mismo durante décadas, aunque sólo fuera mirándose en el espejo mientras se afeitaba. «Claramente», concluyó Stearn, «el propio Linneo… ¡debe ser el tipo de su Homo sapiens!»
Siete años más tarde, el Comité Internacional de Nomenclatura Zoológica adoptó la sugerencia de Stearn y convirtió oficialmente el cuerpo de Linneo, sepultado en la catedral de Upsala, en el espécimen tipo de toda la humanidad.
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