Nunca sabes a dónde te puede llevar un libro. Incluso a buscar un tesoro durante más de treinta años. Un libro de acertijos publicado en Francia en 1993 dio lugar a una búsqueda del tesoro, conocida como «Tras la pista del búho dorado», que ha atraído a miles de personas y que por fin ha terminado. Concretamente, los participantes de la búsqueda tenían que resolver 11 acertijos que había en el libro, más un duodécimo que estaba oculto, para descifrar la ubicación exacta del tesoro. Según un documental de 2021, el concepto se inspiraba en Masquerade, un libro de acertijos de 1979 de Kit Williams, donde los cazadores también tenían que resolver varios enigmas para encontrar una liebre dorada.

El canal de Discord oficial de la búsqueda, con miles de seguidores, informó de que finalmente el Búho Dorado fue desenterrado, desatando toda una ola de emociones y comentarios en los que se mezclaba la decepción con el alivio. El mensaje añadía que las soluciones proporcionadas por aquellos que afirmaron haber encontrado la figura estaban siendo analizadas.

El libro, publicado en 1993 por el autor de acertijos Régis Hauser y el artista Michel Becker, generó un grupo de seguidores de culto con una comunidad de más de 200.000 jugadores, conocidos como los «owlers», procedentes de dentro y de fuera de Francia. En un documental que se hizo sobre la búsqueda Becker confirmó que había participado en la financiación y creación del premio, un búho hecho con tres kilos de oro, siete kilos de plata e incrustaciones de diamantes en la cabeza. Durante todas estas décadas en Francia han sido muchos los eventos organizados por los «owlers», en los que se encontraban, conocían y compartían consejos.

Hauser, la cabeza pensante de los enigmas y que utilizó en un principio el seudónimo de Max Valentin para evitar que los más asiduos cazadores de tesoros lo buscaran, murió en 2009. Becker y él decidieron enterrar una réplica del búho y guardar el preciado original en un lugar seguro. Su valor se estima actualmente en 150.000 euros, según han afirmado muchos aficionados a la búsqueda del tesoro en Internet. Para reclamar el tesoro, el jugador ganador debía entregar la réplica del búho junto con las respuestas a todos los enigmas del libro.

Uno de los testimonios recogidos por los medios de comunicación franceses es el de un hombre de 30 años que había pasado todos los fines de semana buscando al búho durante los últimos dos años, a veces hasta muy entrada la noche. Por su parte, en Discord, los miembros del canal reaccionaron rápidamente con miles de mensajes a la noticia del final de la persecución que duró tres décadas, una de las búsquedas del tesoro más longevas del mundo. «Es hora de sacar los pañuelos», escribió uno. «Es el fin de una era», decía otro.

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