Nacido en 1940, Hannsjörg Voth es un artista alemán que estudió en Bremen y que más tarde trabajó como carpintero. Su arte se centró muy tempranamente en el espacio y a partir de entonces abandonó el dibujo y la pintura para construir obras que pudieran ser visitadas y que se integraran en el paisaje, entre la performance y la instalación. Basándose en gran parte en civilizaciones antiguas como la egipcia, experimentó en Alemania y en los Países Bajos con formas simples como la pirámide.
En los años ochenta, Voth descubre el desierto marroquí. Atraído por la inmensidad desértica, por el paisaje cero, construye su primer proyecto en la llanura de Marha, entre Goulmima y Arfoud. Fascinado por la astronomía, entre 1980 y 1987 construye La Himmelstreppe (Escalera al cielo), una escalera cuyas paredes laterales superiores se estrechan, creando una ranura vertical orientada hacia las estrellas. La estructura cuenta con 19 metros de altura y 56 peldaños, generando una sombra que la rodea. Hay que decir que el interior de esta monumental escalera es accesible, ya que tiene diferentes salas integradas en la estructura.
Este primer proyecto, muy representativo de la visión del artista, le llevará a la construcción de un segundo proyecto, la Goldene Spirale (Espiral dorada). Se trata de un muro de 260 metros de largo que se extiende en espiral. Construida entre 1993 y 1997, representa una estructura estelar simbólica. El muro se eleva hasta 6 metros de altura y en su centro hay un pozo excavado en cuyo centro flota un barco.
Sin embargo, es su último proyecto el más imponente de todos. La Stadt des Orion (Ciudad de Orión), construida entre 1998 y 2003, está situada en medio de una enorme zona desértica. Está formada por siete grandes torres que constituyen un modelo tridimensional de la constelación de Orión. Una vez más, su intención es conectar la Tierra con el cielo y, más concretamente, con lo celestial. Además, no por casualidad elige la constelación de Orión, que es una de las más míticas de muchas civilizaciones. Entre los egipcios, por ejemplo, se asocia especialmente a Osiris, pero es que también está presente en otras mitologías como la sumeria, la griega (de la que toma su nombre) o la china.
La disposición de las torres, construidas en adobe como sus anteriores obras desérticas, no está elegida al azar: sus dimensiones se han calculado en proporción al tamaño y al brillo de las estrellas. Evidentemente, se trata de torres de observación que permiten seguir el curso de las siete estrellas más visibles de la constelación.
Fuente: Sense Atlas.







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