
Grabado del siglo XVIII de la bestia de Gévaudan (Fuente).
Entre 1520 y 1630 en Francia hubo toda una ola de juicios y ejecuciones contra hombres lobo, como ocurría en el resto de Europa con las brujas. Durante ese periodo, unas treinta mil personas fueron acusadas de ser hombres lobo, torturadas a cambio de confesiones forzadas y ejecutadas en la hoguera. Entre los muchos ejemplos de hombres lobo se encuentra Jacques Rollet, apodado el hombre lobo de Chazes. Se dice que Rollet atrajo a un joven de quince años al bosque donde le asesinó y se comió su cuerpo. Cuando Rollet fue juzgado por su delito, además, confesó haber hecho lo mismo con otras personas, concretamente con empleados del sistema judicial como abogados y procuradores. Rollet recibió la sentencia de muerte, aunque finalmente terminó en un manicomio.
Francia tiene una larga historia relacionada con los hombres lobo, siendo la bestia de Gévaudan, que durante tres años aterrorizó la zona, uno de sus episodios más célebres. El primer ataque tuvo lugar en abril de 1764, y la víctima, una joven que cuidaba su rebaño de ovejas y consiguió sobrevivir, describió a su agresor como «un lobo, pero no un lobo». Dos meses después, otra niña, Jeanne Boulet, fue atacada y asesinada por lo que los habitantes de Gévaudan pensaban que era un depredador natural, ya que ella también cuidaba un rebaño de ovejas. Dos ataques fatales más seguirían en cuestión de semanas, ambos jóvenes trabajadores de campo, una niña de quince años y un niño de dieciséis años. Este sería el comienzo de más de cien ataques fatales documentados en Gévaudan, en los que la mayoría de las víctimas fueron devoradas parcialmente.
Los habitantes de Gévaudan tomaron cartas en el asunto y ofrecieron grandes recompensas por la captura o la muerte de lo que pasaría a conocerse como la bestia de Gévaudan. Muchas personas fueron en busca de la bestia y regresaron con historias sobre un lobo gigante. Una de ellas describe al lobo atacando a un grupo de niños pequeños, cinco niños y dos niñas, en un pantano donde estaban jugando. El lobo fue a por el más joven del grupo, un niño de ocho años, que apretó con sus enormes mandíbulas, mientras el resto de niños intentaban defenderlo con armas imaginarias.

Ilustración de la época ofreciendo 2700 francos por su muerte (Fuente).
La noticia de la bestia de Gévaudan acabó llegando a oídos de Luis XV, que ofreció una recompensa a cambio de su cabeza en 1765. En septiembre de ese micho año, François Antoine, la mano derecha de caza del rey, disparó al lobo de Chazes, que fue disecado y exhibido en Versalles.
De repente, los presuntos asesinatos de hombres lobo cesaron, solo para comenzar de nuevo en diciembre y nuevamente en el verano de 1767. Las autoridades locales comenzar a usar el término «monstruo», en el sentido de «contrario a la naturaleza», para referirse a la bestia. En algún momento, el marqués de Apcher, un adinerado miembro local, asumió el cargo de cazar a la Bestia. Este acabó disparando a la bestia y, según la leyenda, tuvieron un combate cuerpo a cuerpo. Parece ser que fue uno de los ayudantes de d’Apcher el que asestó el disparo mortal. El estómago de la bestia estaba lleno de restos humanos y, según todos los relatos póstumos, no se parecía en nada al de un lobo normal.
Por desgracia, no se sabe qué era la bestia de Gévaudan. Las teorías más fantásticas lo tachan de hombre lobo, pero especulaciones más serias consideran que podía tratarse de algún tipo de bestia, como una hiena o tal vez una especie de aterrador híbrido de león y lobo.
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