Nacido en 1940, Timm Ulrichs está considerado uno de los artistas conceptuales alemanes más importantes, con una obra que abarca desde la poesía hasta la escultura, pasando por supuesto por las performances. A pesar de que sus primeras performances suponen un hito en la historia del arte vanguardias posterior a 1960, y de que es un artista muy respetado en los círculos del arte, su obra completa suele ser muy poco conocida.
En 1961, el artista encerró dentro de una vitrina para exponerse a sí mismo, autodenominándose como la «primera obra de arte viviente», una actuación que repetiría en varias ocasiones a lo largo de su carrera. En lugar de usar objetos ajenos a él, Ulrichs utiliza su propio cuerpo como obra de arte, una idea sencilla a la vez que genial que supone un paso respecto a Duchamp, en cuyo pensamiento artista y obra aún estaban separados. En cambio, en el caso de Timm Ulrichs, artista y obra son una misma cosa. Desde ese momento Ulrichs fue conocido como el «artista total» y para difundir, desarrollar y producir ese concepto de arte total, bajo el lema «el arte es la vida, la vida es el arte», fundó en Hannover la Agencia publicitaria para el arte total.
Como parte de ese arte total, Ulrichs exhibió una docena de documentos personales, entre los que se incluían su certificado de nacimiento, un certificado de vacunación, boletines escolares, una cartilla militar, su historial dental, radiografías y un certificado de defunción acompañado por una nota que decía «los datos que falten se completarán en el momento oportuno». Es más, las partes de su cuerpo, como los brazos, las piernas, su pelo, su piel, sus uñas, su sangre o su semen pueden considerarse obras de arte. Una idea que llevada al extremo puede afectar incluso a sus procesos internos o a sus necesidades para mantener la vida, como comer y dormir.
En 1962, Timm Ulrichs firmó en su propio cuerpo, grabando su nombre como un tatuaje en la parte superior del brazo. En 1963, siguió su propio latido del corazón con un estetoscopio y lo transmitió por un altavoz, además de mostrar su historial médico como una partitura musical. En 1966, mostró el proceso de bronceado de su piel como su fuera una película. En 1969, se convirtió en donante de esperma en el banco de esperma de Bremen, haciendo una referencia irónica al ensayo de Walter Benjamin «La obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica».
La exploración de su propio cuerpo, convertido en objeto de experimentación e investigación, es central en su obra. Lo que hizo en realidad fue partit de la idea del ready-made y, sobre todo, del Merzkunst de Kurt Schwitters, para retomar el proyecto artístico de la vanguardia histórica: vincular arte y vida. Interpreta la noción del arte de ideas de Duchamp y del arte conceptual desde los años 60, de tal manera que hace de su vida, de su vida cotidiana, de su cuerpo, el sujeto y el objeto de su arte, en una obra interdisciplinaria y heterogénea en la que se mezclan la escultura, la performance, el vídeo, la fotografía, la poesía concreta y la instalación.
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