Cuando la primera temporada de El juego del calamar irrumpió en septiembre de 2021, rompió todos los esquemas establecidos: 265.2 millones de reproducciones la coronaron como la serie más vista en la historia de Netflix. Detrás quedaron dos de las producciones más populares de la plataforma: Merlina, con 252.1 millones, y Stranger Things 4, con 140.7 millones (Lomagno, 2025). Y sí, resulta curioso que justo este año esas tres franquicias regresan con nuevas temporadas: una coincidencia que dice mucho de la estrategia del gigante del streaming y del apetito de la audiencia por revisitar los mismos universos.

Tridente del récord en Netflix: “El juego del calamar” al frente, seguida por “Merlina” y “Stranger Things 4”.
Con la tercera temporada de la serie coreana ya disponible, me dispongo a volver a la arena: ordenar las tres entregas de la menos lograda a la más potente; desentrañar a los personajes y las acciones que los definen; someter el guion a evaluación; analizar sus aciertos y tropiezos narrativos; y comprender qué está diciendo —entre desafíos mortales, decisiones morales y trajes rosados— sobre quienes observan. Porque al final, la pregunta que detona todo es tan brutal como inevitable: después de tres oleadas, ¿qué parte de sí mismo está dispuesto a sacrificar el espectador con tal de seguir mirando?
3) Temporada 2: Las revoluciones que se devoran a sí mismas
Cuando el juego reabrió sus puertas a finales de 2024, quedó claro que el plan consistía en trastocar la comodidad que la primera entrega había otorgado al público. Seong Gi-hun, harto de esconderse, rastrea al reclutador de los sobres rojo y azul por el metro con la esperanza de asfixiar el ciclo en su origen. La cacería, no obstante, lo devuelve al punto de partida: uniforme numerado, rostros que desconoce y la misma promesa venenosa de que un manojo de juegos puede borrar cualquier deuda. A su alrededor se reúne un nuevo grupo tan diverso como memorable, listo para chocar desde el primer instante.
Muy pronto se hace evidente que una rebelión improvisada no solo fracasa: alimenta a la bestia. Cada motín le sirve al sistema para reforzarse: la isla prevé el caos y lo integra en el guion. Queda la sensación incómoda de que la furia, sin estrategia, termina cerrando el mismo candado que quería abrir.
En el plano dramático, los personajes y sus escenas se clavan como astillas. Thanos (230) deslumbra con una mezcla de carisma y ruina; Park Jung‑bae (390), contrapunto de dulzura para Gi‑hun, cae cuando una bala —disparada por Oh Young‑il, el Front Man infiltrado— le abre la frente y deja al protagonista tambaleando. Mientras tanto, Kang No‑eul, ahora guardia 011, encarna la ferocidad materna al convertir la promesa de ver a su hija en moneda de cambio; y Hwang Jun‑ho surca el mar, decidido a no permitir que la isla se le escape por segunda vez.
El apartado lúdico corona la crueldad con un pentatlón a seis piernas, el cual se compone de Ddakji, piedra al hoyo, Gong Gi, trompo y Jegi; su coreografía deslumbra, aunque carece del puñetazo emocional que distinguió a los retos emblemáticos de otras temporadas (Carro, 2024). No hay prueba realmente floja, pero tampoco nace un ícono novedoso para el imaginario colectivo. Al final, lo imborrable no es la dinámica en sí, sino la traición definitiva, ese único disparo que resuena cuando todos creían haber encontrado un aliado.
2) Temporada 3: Humanos, no caballos
Esta última fase comienza con Gi-hun decidido a demoler el tablero que lo convirtió en un millonario culpable. El Front Man lo recibe sin máscara y con una idea fija: los juegos no cambian a nadie, solo los desenmascaran. Las reglas aprietan el cronómetro y destacan concursantes de perfiles opuestos: la francotiradora trans Cho Hyun-ju (120), el estratega estafador Lee Myung-gi (333) y la dupla Geum-ja (149) / Bak Yong-sik (007), madre e hijo encadenados a la misma deuda. No son caras nuevas, mas esta vez ocupan el primer plano y cada una de sus apariciones sube el pulso.
A partir de este arranque, la temporada pone sobre la mesa una vieja pregunta: ¿es el ser humano bueno o malo por naturaleza? Gi-hun defiende que “no somos caballos, somos personas”, y lo demuestra con la valentía de Hyun-ju, la compasión de Geum-ja y su propia filosofía de vida; el Front Man replica que la avaricia es el verdadero antifaz del hombre y exhibe a Myung-gi, capaz de arrojar a su hija recién nacida con tal de cruzar la meta. Ambas tesis hallan ejemplos vivos, y lo inquietante es que el programa se cuida de dictar sentencia: expone lo mejor y lo peor del ser humano sin simplificarlo.
Nada ilustra mejor esa tensión que el juego de llaves y cuchillos. La mitad de los sobrevivientes recibe una llave y debe escapar por un laberinto de puertas; la otra mitad empuña una daga y tiene que asesinar para avanzar. El capítulo convierte cada secuencia en un latido cardíaco: Hyun-ju cae apuñalada al intentar ayudar a la anciana 149 y a la recién parida 222, Kim Jun-hee; Bak Yong-sik duda entre matar a su madre o a aquella mujer que aún sostiene la sangre del parto; el jugador 456, armado con un cuchillo que detesta, vacila hasta el último segundo entre mantener sus principios o ensuciarse las manos. Cuando la puerta final se abre, el pulso sigue trepado en la garganta.
No todo funciona. La trama del policía Jun-ho gira en vacío: dos temporadas tras la isla para llegar al final sin mover la aguja ni enfrentar a su hermano; cada aparición le baja el pulso a la serie y la desvía de su mejor terreno: los juegos. Además, el vínculo de Gi-hun con su hija queda sin clausura: no hay llamada, carta ni gesto que honre la promesa inicial del personaje. Por si fuera poco, los VIP agotan con comentarios reciclados tras máscaras cada vez menos intimidantes y más desesperantes.
Entre las pruebas, los cuchillos y las llaves se ganan la corona por crudeza y tensión sostenidas; mientras la posterior ronda de saltar la cuerda, inflada por meses de promoción, se hunde en su propia simpleza. Pese a ello, el final enciende una brasa de esperanza dolorosa: Gi-hun se arroja solo al vacío, sacrificándose para que la bebé quede declarada ganadora por simple supervivencia. Los VIP aplauden, la isla tiembla y el espectador muerde la duda que persiste tras los créditos: ¿vale la pena salvar un mundo que disfruta mirando cómo se devora a sí mismo?
1) Temporada 1: El capitalismo convertido en patio de recreo
Visto con la perspectiva de 2025, el debut de El juego del calamar continúa sintiéndose como una descarga eléctrica: una muñeca gigante gira la cabeza y, en cuestión de minutos, el patio se tiñe de rojo. Así nació el fenómeno global. Con esa bofetada, el show presenta 456 deudores dispuestos a sobrevivir seis juegos infantiles bajo una alcancía de cerdito que engorda con cada cadáver. La premisa más sencilla se convirtió en la alegoría perfecta de un sistema que aprieta hasta el ahogo.
El mensaje golpea con fuerza porque la violencia económica se vuelve literal. Las deudas bancarias, los pagarés de prestamistas y la precariedad de los contratos temporales empujan a los participantes al matadero; y el público global entiende que el planteamiento no está tan lejos de su propia realidad. Chae Kyoung-sun, el diseñador de producción, recurre a una puesta en escena de colores pastel, pasillos laberínticos y máscaras geométricas para exponer un núcleo principal: la infantilización del sufrimiento anestesia al televidente, lo convierte en cómplice y, al mismo tiempo, en cliente fiel (Hewitt, 2021).

Las escaleras infinitas, herederas de M. C. Escher, hacen del trayecto un bucle sin salida y convierten la arquitectura de juguete en una maquinaria despiadada (Almeida Guzmán, 2023).
Ahora bien, “Gganbu”, el capítulo de las canicas, es el que deja la herida más grande: Gi-hun y Sang-woo cometen una traición; Ali cae víctima de su nobleza. Sae-byeok y Ji-yeong comparten por última vez los sueños que no podrán cumplir, una pausa de ternura que vuelve la puñalada todavía más seca. Jang Deok-su confirma que la fuerza bruta suele ocultar la cobardía; por su parte, la silueta aparentemente frágil de Oh Il-nam termina revelándose como la mano que firma los cheques de la matanza. En contraste, el juego de la cuerda, con su desenlace algo previsible, se percibe un escalón por debajo del resto; aun así, la temporada evidencia que la coreografía del horror puede resultar hipnótica.
El cierre, sin embargo, es redondo: la sangre salpica la bóveda de billetes. Gi-hun vence, pero el cerdito transparente pesa menos que las ausencias; el premio existe, aunque su brillo está manchado. Queda la pregunta que corta como papel moneda: ¿cuánto vale el dinero cuando viene mezclado con la sangre de quienes ya no están? Ahí se selló el fenómeno: no por el tamaño del bote, sino por la certeza incómoda de que, para salir del patio, primero hubo que aprender a perderse adentro.
Lo que no cabe en la alcancía
Cada persona es un universo. El juego del calamar lo recuerda sin sermones: en una misma escena conviven la piedad y el cálculo, la ternura y la crueldad. Por eso conmueve que Gi-hun no alcance a terminar su última línea —“Los humanos somos…”—; dejarla incompleta es admitir lo obvio: etiquetar a la humanidad con una sola palabra sería una mentira piadosa. El reflejo que desprende la serie es más honesto que cualquier definición.
También desmiente la falacia del “ya no hay bondad”. La hay —a veces silenciosa, a veces heroica— en quien antepone la vida ajena a la propia, en quien resiste a la avaricia y al poder fácil, en quien elige cuidar antes que aprovechar. La hay en Hyun-ju, en Geum-ja, en Ali, en el último gesto de Gi-hun… y en la lectura final del director, que deposita la esperanza en las generaciones más jóvenes. Mientras exista alguien dispuesto a poner valores por encima del dinero y de la fama, el día tendrá una rendija de luz, incluso cuando el escenario esté bañado en rojo.
Lo que queda no es consuelo, sino responsabilidad. La serie no vende eslóganes ni moralejas. Deja un inventario de decisiones y costos. Mirar también compromete; cada aplauso puede alimentar el circo o convertirse en cuidado si se elige proteger. No dicta un camino. Pide memoria.
Y aquí cierro este recorrido por El juego del calamar. La próxima vez que regrese a Netflix será para sumergirme en Stranger Things 5. Allí nos vemos: quedan preguntas, y todavía hay historias que vale la pena visitar desde la comodidad del televisor.
Calificación: 4 de 5
Referencias
Almeida Guzmán, D. (2023, 5 de abril). La escalera de Escher. Forbes Ecuador. https://www.forbes.com.ec/columnistas/la-escalera-escher-n31809
Carro, G. (2024, 30 de diciembre). Todos los juegos de El juego del calamar 2 (y sus reglas) explicados. GQ. https://www.revistagq.com/articulo/todos-los-juegos-de-el-juego-del-calamar-2-y-sus-reglas-explicados
Hewitt, Z. (2021, 15 de octubre). ‘El Juego del Calamar’: Cómo se creó el diseño de escenario más grande que la vida de la serie. Variety. https://variety.com/2021/artisans/news/squid-game-sets-production-design-1235090060/
Lomagno, N. (2025, 19 de marzo). Las series más vistas de la historia de Netflix: ¿Cuál lidera el ranking? Ámbito. https://www.ambito.com/espectaculos/las-series-mas-vistas-la-historia-netflix-cual-lidera-el-ranking-n6125273
Fuentes de imágenes
Imagen 1 (portada de artículo)
- Temporada 2: https://www.lascosasquenoshacenfelices.com/wp-content/uploads/2025/01/juego-del-calamar.png
- Temporada 3: https://cutt.ly/2rFsbbr8
Imagen 2
Imagen 3
Imagen 4
- Juegos del pentatlón de seis piernas: https://cutt.ly/7rGUldbW
- Cinco números, un solo aliento: https://cutt.ly/MrGMrpd0
Imagen 5
https://cdn.milenio.com/uploads/media/2025/06/26/juego-calamar-explicado-paso-seong.jpg
Imagen 6
- El templo del cuchillo: https://image.tmdb.org/t/p/original/2xqny2WLuT25vwo2lSbspp09jlz.jpg
- Cho Hyun-ju: https://cutt.ly/mrGMrThd
- Bak Yong-sik y Jang Geum-ja: https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/7UQO53PCSZCWBI5VJWFG6QM52E.jpg
Imagen 7
- Seong Ga-yeong: https://cutt.ly/0rGVj45H
Imagen 8
Imagen 9
- Canicas: https://cutt.ly/krGVOtZH
- Kang Sae-byeok y Ji-yeong: https://cutt.ly/krGVO6nU
- Cho Sang-woo y Ali Abdul: https://cutt.ly/erGVPJii
- Seong Gi-hun y Oh Il-nam: https://cutt.ly/9rGMtukU
Imagen 10
- Desenlace de Gi-hun: https://cutt.ly/arGVCY7X
- Bebé 222: https://mx.web.img2.acsta.net/img/d9/f7/d9f7a0dbae4277e6995b4fce3b3b5fe8.jpg







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