Con más de 160 retratos, Frederick Douglass está considerado como el hombre más fotografiado de Estados Unidos durante el siglo XIX. Pero, ¿quién era Frederick Douglass y por qué esa obsesión por ser retratado? Douglass nació como esclavo en 1818 y consiguió la libertad, en el norte, en 1838. Después de eso vivió durante una corta temporada en Nueva York y más tarde en Bedford, Massachusetts, antes de mudarse de forma definitiva a Washington, D.C. Dedicó la mayor parte de su vida, desde 1841 hasta su muerte en 1894, a la lucha por el abolicionismo, la emancipación, la igualdad y el sufragismo, ejerciendo como orador, escritor, funcionario del gobierno y activista por los derechos civiles.
Douglass sabía perfectamente que las fotografías eran una señal de dignidad y respeto y quiso usarlas para lograr ponerse al mismo nivel que cualquier hombre blanco, desafiando el racismo de la época. Es por eso que en sus retratos vemos a Douglass con traje y corbata, sentado con los puños apretados y la mirada fija en la cámara, lleno de orgullo. Ese lenguaje visual fue estratégicamente combinado con el verbal y a menudo incluía su retrato en las cartas que enviaba.
En su biografía Picturing Frederick Douglass, Douglass se refirió a la oportunidad que la fotografía representaba para todos, diciendo: «La humilde sirvienta, cuyos ingresos son de tan solo unos pocos chelines semanales, puede ahora poseer una imagen más perfecta de sí misma que la de las damas nobles y la realeza de la corte». La fotografía se estaba volviendo popular y accesible en aquel momento y se dio cuenta de que le podía permitir llevar su mensaje a un público más amplio. Douglass llegó a elogiar a Louis-Jacques-Mandé Daguerre, inventor del daguerrotipo en 1839, como un inventor que impulsó el avance de la sociedad. «Los hombres de todas las condiciones pueden verse a sí mismos como los ven los demás», afirmó.
Algunos de sus retratos se pueden consultar en un recorrido virtual por su casa de Anacostia, la histórica Cedar Hill ubicada en Washington. En esta casa, de hecho, puede comprobarse la importancia que Douglass otorgaba a la representación de la imagen. Por toda ella encontramos retratos, libros, bustos de amigos del movimiento abolicionista.
Entre 1865 y 1880, la población negra de Washington, D.C. creció más del 30%, lo que hizo que este sector de la población tuviera una mayor actividad política y económica. Douglass, concretamente, se movió en círculos que le permitieron cultivar relaciones con personas del gobierno estadounidense, incluido el presidente Abraham Lincoln, con el que mantuvo una amistad.
Douglass no fue la única figura histórica negra que aprovechó esta nueva tecnología, que también fue utilizada, entre otros por la abolicionista y defensora de los derechos de la mujer Sojourner Truth. La idea era tratar de transmitir las cualidades y atributos que se les había negado a los negros esclavizados desde su llegada a Estados Unidos a través de la autorrepresentación. Y en el caso de Douglass no hay ninguna duda de que lo consiguió. Teniendo en cuenta el impacto que sus fotografías causaron, muchos llegaron a dudar que aquel hombre hubiera sido alguna vez un esclavo.

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