Es un hecho. La IA se está alimentando de las mayores bibliotecas piratas del mundo. Como respuesta a este hecho, casi 10.000 escritores del Reino Unido han colaborado en la publicación de un libro vacío, cuyo contenido, bajo el título Don’t Steal This Book, es simplemente una lista con sus nombres. El libro se está distribuyendo entre los asistentes a la feria del libro de Londres, precisamente ahora que el gobierno del Reino Unido va a proponer una revisión de la ley de derechos de autor, en un contexto de malestar entre los profesionales creativos sobre cómo su trabajo está siendo utilizado por las empresas de IA.

El coordinador del libro, Ed Newton-Rex, compositor y activista en la protección de los derechos de autor de artistas, afirmó que la industria de la IA está «construida sobre el trabajo robado y tomado sin permiso o remuneración». «Esto no es un crimen sin víctimas: la IA generativa compite con las personas en cuyas obras está basada, robándoles sus formas de vida. El gobierno debe proteger a los creativos del Reino Unido y negarse a legalizar el robo del trabajo creativo de las empresas de inteligencia artificial», añadió.

Así mismo, algunas editoriales lanzarán en la feria del libro de Londres una iniciativa de licencias para inteligencia artificial llamada Publishers’ Licensing Services. Con ella pretenden establecer un un sistema de licencias colectivas y han invitado al sector a participar en él con la idea de que otorgar acceso legal a obras publicadas.

La IA, al fin y al cabo, requiere grandes cantidades de datos, incluyendo el trabajo protegido por derechos de autor, que se toma de Internet, para desarrollar herramientas como chatbots y generadores de imágenes. Esto ha causado consternación entre profesionales creativos y empresas de todo el mundo y ha desencadendo demandas a ambos lados del Atlántico. El año pasado, Anthropic, una firma líder de inteligencia artificial y desarrollador del chatbot Claude, acordó pagar casi 1.300 millones de euros para resolver una demanda colectiva por parte de autores de libros que dijeron que la startup había usado copias pirateadas de sus obras para entrenar a su producto estrella.

Una de las propuestas barajadas por el gobierno británico se centra en una relajación en la ley de derechos de autor, al proponer que se permita a las empresas de IA que utilicen el trabajo protegido por derechos de autor sin el permiso del propietario, a menos que este haya indicado que no desea que se haga. «El gobierno quiere un régimen de derechos de autor que valore y proteja la creatividad humana, en el que se pueda confiar y que permita la innovación. Seguiremos colaborando estrechamente con el sector creativo en este tema», dijo un portavoz del gobierno.

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