Leyendas de Parva Terra (Integral Primero), de Raúl Arnáiz

Si al abrir un libro lo primero que te encuentras es un mapa, a mí me ha ganado desde el principio. Y si ordenar y sistematizar la geografía de tu universo ficticio es de primero de worldbuilding, sentar las bases de sus orígenes e historia a partir de textos sagrados y míticos es de segundo. Eso es lo primero que encontraremos en un texto que reza bajo el título «Leyenda tradicional de los Pelirrubios» y que va acompañado por ilustraciones de estilo precolombino, que siempre da tronío. Una leyenda, la de este texto, que en las siguientes páginas toman forma en unas espectaculares y cinematográficas viñetas que dejan clara la maestría de Raúl Arnáiz con la ilustración (si es que la cubierta todavía dejaba lugar a dudas al respecto).

Así, en unas pocas páginas, se nos introducirá por completo en el mundo de Parva Terra, un universo en el que, según cuenta la leyenda, los adultos desaparecieron sin dejar rastro y el tiempo se detuvo, haciendo que los niños perdieran la memoria y se volvieran inmortales. En ese mundo el joven Leo comenzará a tener sueños extraños, como de una vida anterior, que le lanzan a la aventura en pos del deseo de conocimiento. Todo esto en unas pocas páginas con un ritmo que no puede ser más cinematográfico. Casi puedes oír la voz en off del narrador protagonista en tu cabeza y, entonces, cuando aparece en una gigantesca viñeta, a veces de página completa, el título Leyendas de Parva Terra, el número del libro y el título del capítulo, casi puedes oír una banda sonora épica en la cabeza. Una viñeta cuya aparición está milimétricamente calculada para crear ese ritmo de película de Hollywood.

Así ocurre en cada uno de los cinco libros que componen el total de la serie, que Norma Editorial publicó primero por separado y que años más tarde Astronave agrupó en dos integrales, el primero con tres libros y el segundo con dos.

El punto de partida es una especie de mezcla de El señor de las Moscas con Peter Pan y sus niños perdidos del País de Nunca Jamás. Empezamos con la trama clásica donde vemos cómo el protagonista forma parte del engranaje de los malos, en este caso los Pelirrubios, trasunto lejano (salvando las distancias) de la filosofía aria, con un líder que recuerda, por momentos, a una suerte de Joffrey Baratheon. Así que empezamos con dos tópicos: el malo que duda y se pasa al otro lado y la amistad que acabará convirtiéndose en odio, como se intuye casi desde el principio. A partir de ahí, teniendo en cuenta que estamos en un país de niños eternos y que uno de ellos emprenderá un viaje del héroe, con misión incluida, para tratar de traer de vuelta a los adultos, es evidente que la historia remite al clásico tema del paso de la niñez a la edad adulta. En ese viaje iniciático Leo aprenderá, entre otras cosas, que la espada no es la respuesta para vencer a sus enemigos, ni siquiera a los monstruos aparentemente más terribles, y que las cosas no siempre son lo que pudieran parecer en un principio.

Leyendas de Parva Terra (Integral Segundo), de Raúl Arnáiz

Leyendas de Parva Terra es una obra sólida, con un guion potente, un arte cautivador, una galería de personajes con alma y un mundo complejo. Es, precisamente, esa complejidad la que puede convertirse en el germen de una de sus fallas. Durante los primeros tres libros los protagonistas se están moviendo y están tratando de abandonar Isla Pequeña, su hogar y el espacio en el que se produce el enfrentamiento entre Pelinegros y Pelirrubios (por capricho de estos últimos). Ahora bien, en la última espectacular página del tercer libro o en el mapa con que da comienzo el cuarto libro vemos que el mundo que hemos venido conociendo hasta ese momento en realidad representa menos del veinticinco por ciento del total. A partir de ahí, Raúl Arnáiz contará con dos libros más para darnos a conocer el resto, algo que, por supuesto, lograr hacer solo de forma muy superficial. De hecho, la misión que tiene Leo, la de reunir fragmentos de la Joya de los Dioses, capaz de aniquilar al mal, se desarrolla la mayor parte de ella con una descomunal elipsis (solo vemos cómo consigue tres de al menos una veintena de fragmentos).

¿Se le podrían poner otras pegas a la historia? Quizá entre las filas de los villanos. Ojo, porque bajo esa apariencia de obra infantil en ocasiones hay dureza y crueldad. Es así que el gran antagonista, Romeo, no dudará en ser despiadado o traidor cuando la ocasión lo exija y en varias ocasiones no titubeará ante la posibilidad de matar a sangre fría, lo que podría desconcertar a los lectores más pequeños. Pues bien, aparte de ese villano, solo es destacable un personaje que bebe directamente de la Sombra Espía de la serie de Dragones y Mazmorras. Ambos personajes, sibilinos y manipuladores, son mensajeros de entidades mucho más poderosas y no dudarán en utilizar a todos los que estén a su alrededor como si fueran las piezas de una partida de ajedrez. La diferencia con Dragones y Mazmorras es que en Leyendas de Parva Terra no contamos con un Venger, más allá de apariciones puntuales y menciones superficiales. Es como si faltara el gran villano del libro, a menos que el mensaje sea que la esencia del mal es el propio ser humano, y eso tiene que ver también con el final de la historia. Durante los cinco libros que desarrollan la trama se va preparando al lector para una especie de duelo final, la clásica lucha del bien contra el mal, algo que curiosamente no ocurre (e incluso se plantea la posibilidad de que no sea el final).

Sin embargo, ninguna de las pegas mencionadas impiden que Leyendas de Parva Terra sea una de las aventuras fantásticas de capa y espada mejor planteadas en lenguaje de cómic que he leído jamás. Lo mejor de obras como está es que no se agotan en una segunda o tercera lectura sino que se disfrutan en cada relectura y que cada vez se le van añadiendo nuevas capas de significación. Así que, aunque Leo efectivamente haya dado fin a sus aventuras al llegar a la última de sus páginas, siempre nos quedará la posibilidad de volver una y otra vez a ese mundo. Allí nos vemos.

Comentarios

comentarios