Beatrice Turner fue una artista muy poco conocida en vida –y en realidad, lo ha seguido siendo tras su muerte–. De hecho, más allá de su faceta como artista, no era conocida por mucha gente en general, ya que rara vez salía de su mansión de Newport ni tampoco recibía visitas. Nunca se casó ni se mudó de casa de sus padres y, cuando su padre falleció, pintó su vivienda completamente de negro. Para mayor rareza, vistió ropa victoriana hasta su muerte en 1948. Sheldon Bart en su biografía Beatrice: La historia no contada de una mujer legendaria y misteriosa, tiene la teoría de que el origen de este comportamiento fue una férrea y severa educación victoriana que hizo que temiera y desconfiara del mundo a partes iguales.

Pero cuando falleció, se encontraron en su casa más de mil pinturas hechas por ella, la gran mayoría autorretratos, aunque se sabe que también pintó numerosos paisajes de Newport, casi todos ellos perdidos o destruidos, así como retratos de personas que se fueron cruzando por su vida, incluyendo a la enfermera que la asistió poco antes de morir. Lo más probable es que utilizara el arte como válvula de escape para una vida por lo demás anodina y acabara convirtiéndose en una artista increíblemente prolífica. A pesar de su innegable talento artístico, nunca fue tomada en serio como artista.

Eso sí, sus pinturas han atraído el interés de algunos psicólogos por la forma en que se retrataba en el lienzo, porque era evidentemente que en sus obras se reflejaba como se veía a sí misma en su mente, una imagen que no llegaba a coincidir del todo con la realidad. En Psiquiatría y enfermedades de la piel dice JA Cotterill:

«No es casualidad que la imagen corporal de una persona sea a menudo inapropiadamente más joven de lo que parece a los demás. Por ello, muchos artistas que pintan sus propios retratos se representan como personas mucho más jóvenes de lo que realmente son. Este aspecto del arte fue destacado por MacDonald Critchley al describir los retratos de Beatrice Turner, quien a sus 58 años seguía pintándose para parecer una mujer años más joven de lo que realmente era. Además, esta artista pintó un autorretrato desnudo de sí misma, mostrando a una joven de proporciones generosas, poco antes de morir, cuando en realidad estaba delgada y demacrada por el hambre.»

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