Astérix. Un fenómeno global de Rocío Parodi Amado.

Lo primero que sorprende al acercarse a Astérix. Un fenómeno global, de Rocío Parodi, es la escasez de ensayos dedicados a una obra con un peso tan enorme no ya dentro del mundo del cómic, sino de la cultura popular europea en general. Resulta llamativo que un personaje con la influencia de Astérix apenas haya generado estudios de referencia más allá de algunos títulos concretos. Por eso, cualquier publicación centrada en el irreductible guerrero galo merece ya de entrada cierta celebración, incluso aunque presente debilidades tan evidentes como las que arrastra este libro.

Una de las monografías más conocidas y citadas sobre el personaje sigue siendo Astérix y compañía, de Miquel Esteba, un ensayo relativamente breve y de tono ligero que optaba por analizar álbum a álbum la trayectoria de la serie tras una introducción general. Un planteamiento parecido al que Michael Farr desarrolló en Tintín. El sueño y la realidad o al de Benoît Peeters en Tintín y el mundo de Hergé. Sin embargo, Astérix. Un fenómeno global toma un camino completamente distinto. Rocío Parodi opta por abordar la figura de Astérix desde todas las perspectivas posibles y apenas se detiene en el análisis detallado de aventuras concretas, aunque las referencias a ellas sean constantes a lo largo de todo el ensayo.

El libro parte, como no podía ser de otra forma, de las figuras de René Goscinny y Albert Uderzo. La autora realiza un repaso biográfico de ambos creadores y también dedica espacio a los continuadores de la serie tras la retirada de Uderzo, es decir, Didier Conrad y Jean-Yves Ferri. A partir de ahí, el ensayo se adentra en el contexto en el que nacieron Astérix y Obélix, y es precisamente aquí donde aparece el primer gran escollo de la obra.

Parodi maneja una enorme cantidad de información y datos, pero en muchos momentos estos terminan alejándose demasiado de la figura de Astérix y de sus creadores. Resulta muy interesante conocer el nacimiento de Pilote, así como el ecosistema del cómic franco-belga de la época y las vías a través de las cuales estas publicaciones llegaron a España. Sin embargo, cuando el ensayo se detiene en la Francia de los años sesenta, la lectura acaba volviéndose excesivamente densa. Aunque es cierto que las aventuras de Astérix están llenas de anacronismos y referencias al presente histórico en el que fueron concebidas, dedicar más de diez páginas a detallar el contexto político y social francés de la época parece un exceso que ralentiza notablemente el ritmo.

Algo parecido ocurre con el larguísimo desarrollo dedicado al contexto histórico de la Galia celta. El libro invierte cerca de setenta páginas en explicar el marco histórico real en el que transcurren las aventuras del personaje, un despliegue documental que en muchos momentos se siente desproporcionado. Especialmente tedioso resulta el apartado centrado en Córcega, donde la autora desgrana minuciosamente la historia de la isla sin que esa información aporte demasiado a la comprensión o disfrute de Astérix en Córcega. Para profundizar en este tipo de cuestiones históricas ya existen estudios mucho más específicos y orientados precisamente a ello, como Astérix y la historia real, de Sunnyva van der Vegt y René A. van Royen.

Donde el ensayo sí resulta especialmente estimulante es en todo lo relacionado con la expansión del universo de Astérix más allá de las viñetas. El libro analiza con bastante acierto las diferentes adaptaciones cinematográficas, el inmenso merchandising surgido alrededor de la franquicia, su parque temático e incluso la presencia del personaje en museos y exposiciones. Ahí sí aparece con claridad la dimensión cultural y social del fenómeno y el ensayo consigue transmitir hasta qué punto Astérix trascendió hace mucho tiempo el ámbito estrictamente comiquero.

También son muy interesantes las páginas dedicadas a la llegada y difusión de Astérix en España. En este punto, el libro complementa bastante bien el trabajo realizado por Miquel Esteba, que trataba estas cuestiones de manera mucho más superficial. Parodi subraya la importancia fundamental de Editorial Bruguera en la popularización del personaje en nuestro país y presta además atención a las distintas traducciones y ediciones publicadas en lenguas y dialectos de la península. El ensayo incorpora aquí numerosas tablas y listados que recopilan datos muy curiosos: desde las apariciones de Astérix en revistas de Bruguera hasta las diferentes ediciones españolas, pasando incluso por estudios sobre la presencia del personaje en bibliotecas de toda España.

En definitiva, Astérix. Un fenómeno global es un ensayo irregular, en ocasiones demasiado disperso y lastrado por un exceso de contextualización histórica que termina agotando la lectura. Sin embargo, incluso en sus partes más pesadas, sigue resultando valioso por el simple hecho de abordar con ambición un fenómeno cultural que rara vez recibe estudios de esta amplitud. Además, tampoco es imprescindible leer el libro de forma completamente lineal: muchas de sus secciones funcionan casi como bloques independientes que pueden disfrutarse por separado según los intereses de cada lector.

Y quizá esa sea precisamente la idea más importante que deja el ensayo. La figura de Astérix continúa siendo tan enorme dentro de la cultura popular europea que cualquier intento serio de analizarla merece ya atención y celebración. Porque, pese a las carencias de esta obra, sigue existiendo una sorprendente falta de estudios dedicados a comprender cómo un pequeño guerrero galo consiguió convertirse en uno de los grandes iconos culturales del cómic mundial.

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