Relatos terroríficos de Kanoko Inuki.

A pesar de haberse ganado el apodo de la «Reina del Manga de Terror» en Japón, tras una carrera que arranca en 1987, Kanako Inuki es relativamente poco conocda fuera de su país. En España ECC la incluyó en su antología de cómics de terror Ángulo muerto en 2018 y tuvo que esperar hasta 2021 para ver publicada, por parte de Satori, la que sería su última obra hasta la fecha: Relatos terroríficos, cuyo explícito título da cuenta exacta de lo que vamos a encontrarnos, a lo que solo habría que añadirle que serán seis exactamente los relatos que componen el volumen.

Teniendo en cuenta que las historias se sitúan en el terreno del shoujo, que en japonés significa literalmente «chica joven» o «muchacha», que es además el perfil del lector al que se suelen dirigir todas están protagonizadas por personajes femeninos más o menos jóvenes, niñas o como mucho adolescentes. En todas ellas ese personaje se enfrenta a la fatalidad, ya sea en ella misma o en quienes la rodean. A menudo son personajes que están socialmente excluidos, algo que vemos más claramente en «La extraña Tatari»; en «Bukita» aparece una niña con comportamientos impropios de su edad; y tenemos hasta una exclusión en positivo, en «El deseo cumplido».

Otros elementos que aparecen en ellas son el paso del tiempo, como ocurre en «El regalo» y sobre todo «Bukita», o los propios regalos, como en la historia que recibe ese nombre o en «Mi hermana Sasori». Si bien es cierto que ninguno de los temas o planteamientos de Inuki son particularmente nuevos, se puede decir al menos que cada historia está impregnada de un estilo muy personal de horror infantil.

Inuki no parece demasiado preocupada por mantener la coherencia de la historia y a menudo introduce el elemento sobrenatural, que sirve de resorte argumentativo, sin dar mayores explicaciones. En «El regalo» aparece un ser que literalmente dice que no ha crecido porque no ha recibido regalos, que son «acumulaciones encubiertas de años», dando a entender que sin recibir regalos se puede no envejecer. En «Bukita» la poción para envejecer de la noche a la mañana aparece sacada de la manga. En «Mi hermana Sasori» el muñeco vudú también aparece por arte de magia. En «El deseo cumplido» el milagro de la vista proviene de un demonio, mientras que en «La extraña Tatari» de una repentina maldición. El simbolismo y una cierta moraleja, en cambio, sí está presente en muchos de los relatos y es como si las historias se articularan en base a estos ingredientes.

En cuanto al arte, mirar la portada del libro te da una idea bastante aproximada del estilo de Inuki. La artista usa ojos grandes y brillantes para aumentar las dosis de horror. Las expresiones son intrigantes e, incluso, desagradables, como si en ellas hubiera un deje de locura. Sus personajes, sus gestos, son extraños y grotescos, lo que genera una atmósfera espeluznante. En todas las historias suceden cosas terribles y la autora trata de expresar el desconcierto que esto genera en sus personajes.

Personalmente Relatos terroríficos no me ha apasionado y el arte de la portada me generó unas expectativas que por desgracia no se han cumplido. Ahora bien, si Inuki ha ganado justamente su título de «Reina del Manga de Terror» es algo que tendrán que decidir sus lectores. Aunque es cierto que tan solo seis historias parecen insuficientes para hacerse una idea completa de su arte, estos relatos no dejan de ser una buena introducción a su trabajo. Su particular estilo narrativo y su tipo de terror permiten calificarla como descendiente directa de grandes maestros del género como Kazuo Umezz, Hideshi Hino o Junji Ito. Los fans de esos creadores, sin duda, podrán disfrutar de su obra.

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