Una reciente exposición de arte contemporáneo ha sufrido un no tan inesperado giro de los acontecimientos cuando un coleccionista de arte ofreció 4.000 dólares por lo que creía que era una escultura experimental, solo para descubrir más tarde que la supuesta obra de arte era en realidad una aspiradora rota utilizada por el personal de limpieza y abandonada en un rincón.

El incidente ocurrió durante la apertura de una exposición que mostraba la obra de artistas contemporáneos emergentes en la Galería Merino, en Los Angeles. Según el personal, la aspiradora se había estado utilizando durante toda la semana para limpiar el suelo de la galería hasta que dejó de funcionar. En lugar de tirarla inmediatamente, un miembro del equipo de limpieza la dejó olvidada en un rincón. Y ahí fue donde un coleccionista la vio, a varios metros de una colección de esculturas minimalistas.

Según parece, el coleccionista pasó varios minutos examinando el aparato antes de preguntar al personal de la galería sobre su adquisición. Creyendo que era un trabajo conceptual sin título, finalmente ofreció 4.000 dólares por la pieza. La oferta fue aceptada, al menos inicialmente.

La confusión se hizo evidente cuando un empleado de la galería fue a buscar la obra después de que el coleccionista pidiera información sobre el artista y el certificado de autenticidad. «Al principio pensamos que estaba bromeando», dijo un miembro del personal, « pero entonces nos dimos cuenta de que era completamente serio». El empleado reconoció la aspiradora de inmediato e informó al coleccionista de que aquel objeto no era parte de la exposición, sino que simplemente había sido dejado en un rincón porque se había roto. La venta fue cancelada y la aspiradora se retiró del rincón.

Este incidente se ha convertido en la comidilla la exposición, con visitantes bromeando sobre que la galería podría haber dado accidentalmente con su obra conceptual más valiosa. Sin embargo, no es ni mucho menos la primera vez que ocurre un incidente de este tipo. En el mundo del arte la basura se confunde con obras constantemente.

En 2024, un técnico de ascensores del Museo LAM en los Países Bajos vio dos latas de cerveza usadas y decidió tirarlas. Desafortunadamente, en realidad era All the Good Times We Spent Together, una obra de arte de Alexandre Lavet que consiste en dos latas cuidadosamente pintadas a mano. Por suerte en este caso se pudieron recuperar de la basura. Un caso similar ocurrió en la Tate Britain en 2004, cuando un limpiador se encontró con una bolsa de basura transparente llena de papel y otros desechos. En ese caso la bolsa, parte de una obra de arte de Gustav Metzger, no se pudo recuperar intacta y Metzger hizo otra. Y luego está Damien Hirst. En 2001, un limpiador en la galería Eyestorm de Londres llegó por la mañana para encontrar botellas de cerveza vacías, tazas de café, ceniceros y otras basuras esparcidas por el suelo. Suponiendo que alguien simplemente se hubiera olvidado de limpiar después de una fiesta, hizo lo que cualquier limpiador haría: puso todo en bolsas de basura y lo tiró. El único problema era que Hirst había preparado deliberadamente aquel desastre como parte de una obra de arte. El personal de la galería finalmente tuvo que recuperar la basura y reconstruir la pieza a partir de fotografías.

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