Nueva Orleans es una de las ciudades más diversas y curiosas de todo Estados Unidos. Conocida por sus festivales de música y su oferta gastronómica, ha sido a lo largo de los años un enclave donde han convergido diferentes culturas de todo el mundo. Esta mezcla la ha llevado a ser un lugar de gran interés turístico y, entre sus principales atracciones e historias, destaca la pasión por el juego, siendo el epicentro y lugar de expansión de las prácticas de casino.

La vinculación de la localidad con el ahora conocido como iGaming se debe, en gran parte, a su ubicación geográfica. A causa del río Misisipi, rápidamente se convirtió en uno de los mayores puertos comerciales de América, algo que se traduce en mucho flujo de gente. Pero este tipo de pasatiempos llegaron a través de buques mercantes procedentes de Europa, donde ya había salones especializados. Así pues, los comerciantes y los marineros fueron introduciendo esta actividad a la ciudadanía.

Como consecuencia de esa llegada, el interés por esta forma de entretenimientos solo hizo que ir en aumento y, en el siglo XIX, se empezaron a dar los primeros locales dedicados de forma exclusiva al juego. La ruleta y los dados eran habituales, pero si destacó uno por encima del resto, ese fue el póker. El juego de 52 cartas, que ahora se puede practicar desde cualquier dispositivo inteligente como el celular o la computadora, era sinónimo de entretenimiento y socialización, pues agrupaba a varios jugadores en torno a una mesa.

Mucho peso en la expansión

La ciudad de Nueva Orleans jugó hace más de un siglo un papel crucial en la expansión del póker por todo EE. UU. Después de ser bien recibido por los habitantes del país, la cultura del juego fue llegando a otras poblaciones y puertos ubicados en la orilla del Misisipi. De este modo, se fue extendiendo de una forma imparable hasta llegar a las grandes urbes. Si bien actualmente no tiene el reconocimiento de Atlantic City o Las Vegas, su peso en la historia de este sector es muy grande.

Y es que, más allá de darlo a conocer, en el estado de Luisiana, fue evolucionando la práctica, pasando de las primeras versiones que tenían lugar en el viejo continente a otras más modernas y dinámicas. Eso se debe a que los salones se querían diferenciar los unos a los otros y se desarrollaron estrategias y habilidades avanzadas. Aún hoy en día queda alguna de las escuelas y academias especializadas que tienen como función principal educar y ofrecer técnicas útiles.

Por todo ello, el póker forma parte del folclore de la ciudad. A lo largo de la historia, ha dado exitosos jugadores, pero también ha sido escenario de varias obras literarias y cinematográficas basadas en este juego. Mississippi Grind y El rey del juego son dos de los filmes más conocidos que, a pesar de los años, siguen siendo referentes del sector. En cuanto a la literatura, cabe destacar títulos como Ghost at the TableAces and Kings o Cowboys Full: The Story of Poker.

La actual Nueva Orleans

En la actualidad, Nueva Orleans es mucho más que un centro de los pasatiempos de azar. Los millones de turistas que recorren sus calles día tras día van en busca de los edificios de arquitectura colonial o de los muchos clubes de jazz que se pueden encontrar. En ese sentido, no se pueden obviar festivales de la talla del New Orleans Jazz & Heritage Festival o el French Quarter Festival, dos citas ineludibles en las que la ciudad recibe el pico más alto de visitantes de todo el año.

Aun así, no ha perdido en absoluto su vínculo con el póker, algo que se puede ver en el Harrah’s New Orleans, uno de los casinos más grandes del estado y sede habitual de torneos internacionales con los mejores jugadores profesionales. En los tiempos actuales, ha dejado de ser el epicentro de este tipo de actividades, pero sigue manteniendo ese interés histórico por lo que llegó a ser en el pasado al popularizar este tipo de entretenimiento que llegaba a través de alta mar procedente de países europeos.