
Los favoritos del emperador Honorio de John William Waterhouse (Fuente).
Honorio fue nombrado emperador occidental a la edad de 10 años, después de la muerte de su padre Teodosio I, mientras la parte oriental del imperio caía en manos de su hermano Arcadio. Durante su reinado, del 393 al 423, el territorio del Imperio Romano de Occidente fue invadido por tribus extranjeras y la ciudad de Roma fue saqueada por los visigodos.
Según cuenta una leyenda, recogida por el historiador bizantino Procopius en Historia de las Guerras, cuando esto ocurrió, en el año 410, Honorio se escondía en Rávena, rodeado por bandadas de pájaros, con los que estaba obsesionado y a los que prodigaba todas sus atenciones. Cuando uno de sus eunucos se le acercó para comunicarle las malas nuevas y le dijo «Roma ha perecido», el emperador pensó que el siervo se refería a su gallo favorito, al que puso de nombre Roma, y gritó: «¡Pero si acaba de comer de mis manos!». Después de que el eunuco le aclarara que se refería a la ciudad y no al animal, supuestamente Honorio suspiró con alivio y dijo algo así como «Menos mal, pensé que mi gallo había perecido».
Obviamente, la mayoría de historiadores y estudiosos asumen que esta historia es falsa, probablemente originada en la corte bizantina para satirizar el desorden en el oeste. A fin de cuentas, Honorio está considerado como uno de los emperadores romanos más débiles de la historia y uno de los factores determinantes para la desaparición del imperio. En cualquier caso, esta anécdota se reprodujo a lo largo de los tiempos, llegando incluso a inspirar a John William Waterhouse un lienzo en 1883.
Sin embargo, en un artículo de 2020 titulado «Honorius, his Rooster, and the Eunuch», Tamás Kovács sostiene que tal vez pueda haber alguna base real en esta historia. A fin de cuenta, sabemos que los romanos a menudo usaban a los pájaros en la adivinación, casi considerados mensajeros e instrumentos de los dioses. Jenofonte, Plutarco, e incluso Ovidio tenían este pensamiento y lo expresaron en algunos de sus escritos. De hecho, se dice que un gallo predijo el ascenso del padre de Honorio, Teodosio el Grande, a Emperador.
Así que es plausible que Honorio tuviera pájaros como mascotas y que entre ellos hubiera un gallo llamado Roma. Tal vez esperaba que estos predijeran la reunificación del imperio bajo su gobierno, y en ese sentido es posible que se sintiera apenado al saber que su gallo había muerto y aliviado al confirmar que estaba vivo, lo que podría significar que la esperanza de reunificar el imperio seguía viva.
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