Algunas cosas oscuras y peligrosas: El libro de la máscara y los enmascarados de Servando Rocha es el nuevo artefacto extraño con forma de libro que he podido leer de La Felguera, la que, desde ya lo digo bien alto y bien claro, se ha convertido en mi editorial (fetiche) favorita. No me puedo resistir ante el conocimiento sobre las cosas ocultas, la contracultura y los recovecos de la historia de que suele hacer alarde La Felguera con cada publicación. Amén del buen gusto que presentan, y el impresionante catálogo fotográfico. Para el lector curioso, para el aburrido, para el paranoico y para el conspirador, aquí hay para todos, y al frente de la misma solemos encontrarnos a menudo el nombre de Servando Rocha. Editor, autor y cabeza visible (y enmascarada) de esta casa de publicación que se jacta de funcionar como un sociedad secreta.

Esta reseña, lo noto, va a ser igual de rara y deslavazada que el libro al que pretende elogiar.

Algunas cosas oscuras… viene a dejar claro que el mundo está unido por hilos muy finos, casi imposibles de ver, pero que forman una red que une al Ku Klux Klan con el Cabaret Voltaire, con los cómics de Alan Moore o con las tribus de África. Quien no lo crea, que pase y lea:

Siempre ha estado con nosotros. Hemos sentido una y otra vez su presencia, en ocasiones amenazante pero siempre fascinante. Rebeldes, chamanes y terroristas, entre otros, han ocultado su rostro, usado el disfraz o defendido el anonimato, desde los tenebrosos Vigilantes, las antiguas sociedades secretas y los primeros klansmen, ocultos bajo impresionantes máscaras de animales, luciendo cuernos y armados con cuchillos, hasta el escurridizo Fantômas —el primer gran archivillano— y la belleza perturbadora de Irma Vep y Les Vampires, la sonrisa siniestra del Guy Fawkes de Alan Moore y David Lloyd en V de Vendetta (el rostro, ahora ubicuo gracias a Anonymous, que aseguraba que no puede matarse una idea) y el pasamontañas negro del subcomandante Marcos o el multicolor de Pussy Riot. Mientras todo esto sucedía los anarquistas eran representados como enmascarados, aunque ninguno lo fuese, y en un famoso cabaret atestado de prófugos, soplones y espías, Dadá abrazaba cada noche lo primitivo y atávico en bailes enmascarados, lo mismo que la Bauhaus y sus ballets experimentales, mientras Rudolf von Laban y Mary Wigman, ambos coreógrafos, bailarines y ocultistas, se unían a los dadaístas y celebraban en una comuna suiza un Festival del Sol donde invocaban a «los demonios y las brujas de la noche». Se vivía una época extraña. Eran los años oscuros.

Estamos ante un enorme libro negro sobre esa otra historia «oscura y peligrosa», con frecuencia soterrada y misteriosa, que además plantea algo rabiosamente actual sobre nuestro mundo: lograr desaparecer es imposible y pretender ocultarse un crimen que se paga con creces. La máscara, lejos de lo que pudiera pensarse, nunca miente.

Y así funciona lo que Rocha consigue convertir de una caótica narración de pequeñas piezas de la historia en un compendio ordenado y con sentido de la figura del enmascarado y la máscara a lo largo de la historia moderna. Un sin fin de casualidades, de momentos históricos, de obras de arte y de personajes místicos y misteriosos que conforman un repertorio casi esperpéntico de enmascarados. Pasando por diferentes momentos de la historia reciente (abarcamos casi dos siglos), nos encontramos también ante un archivo fotográfico impagable. Especialmente sobrecogedoras resultan las imágenes de los primeros trajes del Ku Klux Klan, una mezcla entre actores de circo y pesadilla del medio oeste americano conformada desde los inicios de esta sociedad; o el increíble catálogo de máscaras de todas las formas y colores, pasando por la primera máscara de que se tiene constancia, hasta las máscaras del colectivo Anonymous (y un impertérrito Alan Moore dialogando con ellas). Todo lo que tenga que ver con cubrir el rostro como símbolo de rebelión (artística, espiritual o política), de enfrentamiento o, incluso, de reconciliación encuentra su explicación en el rastreo de huellas que realiza el autor Servando Rocha. Más de seiscientas páginas de historia que me han dejado completamente anonadado. Tan divertido como terrorífico como absurdo como incontestable. Un repaso a lo que creemos conocer sobre nuestro mundo y nuestra cultura, desde un prisma tan particular como es la figura del enmascarado.

Decía antes que La Felguera se ha convertido (por méritos propios) en mi editorial predilecta, y es que sus ediciones son incomparables. No existen otros libros iguales, los textos que recopilan, las fotografías que recogen, los análisis que ofrecen solo se encuentran en sus publicaciones propias. Deberíamos realizar una exhaustiva (y agotadora) búsqueda por los bajos fondos de archivos históricos y ediciones antiguas de periódicos, ensayos y novelas, para mezclar en la coctelera cerebral todo lo que aquí encontramos ya listo para el consumo del curioso hambriento. Eso es lo que me encanta de estos libros. Eso, y las elegantes ediciones. Algunas cosas oscuras… es un libro difícil de catalogar, cuya sinopsis probablemente no aporte mucho, cuya lectura ofrece un enorme conocimiento sobre cosas que podrían no pasar de anécdotas, pero es que debería el lector ávido de magnífica no ficción acudir a ciegas a la editorial. Solo denme lo último que hayan sacado y estaré contento.

Si intentamos poner orden, Algunas cosas oscuras… se podría entender como una gigantesca reflexión sobre el uso que se le ha dado a la máscara dentro y fuera del arte; en la sociedad oriental y occidental, en una época y otra. Rastreamos en sus páginas los orígenes secretos, pero también los motivos que llevan a los enmascarados a cubrirse el rostro, la simbología tras la máscara y los mensajes (en ocasiones peligrosos) que se han defendido con ellas. Y después quizás acudamos a releer Watchmen, o El fantasma de la ópera, y veamos una nueva dimensión en estas y tantas otras obras protagonizadas por enmascarados.

El autor tiene la habilidad, eso es innegable, de darle al lector un asidero donde agarrarse; de llevarle de la mano por este recorrido ecléctico, no dejar que se pierda, se apoya en las imágenes que pueblan el libro, una extensa galería que es la envidia de cualquier ensayo histórico, y establece paralelismos y referencias donde los demás solo veíamos hechos aislados. Y, una vez acabamos la lectura, Algunas cosas oscuras… se convierte en uno de esos libros peligrosos, como un antiguo facsímil pornográfico, y lo tenemos que recomendar a amigos bajo la mesa. Que nadie te vea con ello, que no sepan que lo sabes. Una lectura adulta, espirituosa, peligrosa. Uno de los libros con los que se entiende el mundo y se desaprende lo que ya habíamos aprendido para dejar hueco a lo nuevo.

Corra a La Felguera, diga la contraseña, y hágase con su último artefacto.

Servando Rocha (Santa Cruz de La Palma, 1974) es escritor y editor de Editorial La Felguera y Agente Provocador. Sus investigaciones son un recorrido a través de una historia, muchas veces casi secreta, de lo subcultural, la contracultura y la violencia en la cultura dominante. Especialista en movimientos de vanguardia y contracultura, ha publicado una decena de obras sobre movimientos artísticos y políticos. En su obra cobra una gran importancia el significado de la historia, la memoria o la psicogeografía. Entre otras, destacan La Facción Caníbal. Historia del Vandalismo IlustradoNada es verdad, todo está permitido. El día que Kurt Cobain conoció a William BurroughsEl Ejército Negro. Un bestiario oculto de América o La Horda. Una revolución mágica. Su último libro es Algunas cosas oscuras y peligrosas. El libro de la máscara y los enmascarados (a la venta desde el 22 de noviembre). Algunas de sus obras han sido publicadas en Francia y ha prologado a autores como Alan Moore, Hakim Bey, Jon Savage, William S. Burroughs o Aleister Crowley. Su novela favorita es Moby Dick.

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