El libro de las aventuras gráficas, editado por Gamepress, viene a echar mano de la nostalgia de los años 80 para demostrar que la literatura sobre videojuegos está en alza en nuestro país; que la prensa del videojuego ha experimentado un salto cualitativo de calidad y que el “nicho” del ensayo sobre el medio se va abriendo cada vez más.

En la última recta del siglo XX, las aventuras gráficas atravesaban su era más dorada. Jugadores de medio mundo aguardaban con ansia el último lanzamiento de compañías como Sierra o LucasArts, máximas exponentes de un género mágico, cuya trama y trasfondo están por encima de cualquier otro fundamento.

Este volumen recopila, ordenados a través de distintas épocas, el legado de un género que vio nacer a clásicos como The Secret of Monkey Island, King’s Quest, Indiana Jones and the Fate of Atlantis, Day of the Tentacle, Simon the Sorcerer o The Blackwell Legacy, entre tantos otros, hasta un total de 123 títulos analizados.

Aunque ya conocía la editorial, es el primer libro que leo de Gamepress. Lo primero que llama la atención es la edición, con una ilustración de cubierta deliciosamente retro, obra de Glen Fernández, que no deja en el tintero ni una sola referencia de los juegos que cimentaron el género.

El comité de redacción, compuesto por Raúl Muñoz, Carlos Climent, Jordi Marsal, René Hernández y Daniel Tortajada no deja títere con cabeza en el repasado a todo un género, desde una magnífica introducción, que nos cuenta el nacimiento de la aventura gráfica, desde Mistery House hasta Sierra On-Line y su “guerra” con LucasArts. Un repaso ligero y no demasiado sesudo, que coloca a este El libro de las aventuras gráficas como un documento de consulta sencilla tanto para el experto como para el jugador casual, repasando la historia del género de una forma didáctica y entretenida. De ahí, pasamos por una sección que repasa los sistemas anti-copia que tanto han dado que hablar desde siempre (y algunos de los cuales me eran totalmente desconocidos y resultan verdaderamente curiosos) y damos paso al corazón de este libro. Un almanaque de aventuras gráficas ordenadas por fechas, atendiendo a criterios de importancia dentro de la historia del videojuego y de calidad.

Este índice nos presenta una página por juego (o dos para los pesos pesados) en que se nos explican los orígenes, datos curiosos, recepción del público e importancia en la industria. Un repaso lleno de imágenes ilustrativas de las diferentes versiones que se lanzaron (para PCs, consolas, ports a otros sistemas, etc), a todo color y ordenados cronológicamente. Decía que este es el corazón verdadero del libro, y lo mantengo, porque convierte El libro de las aventuras gráficas en mucho más que un simple repaso al género: es un almanaque de consulta al que acudir cuando queramos descubrir videojuegos que se nos escaparon en su momento (como me ha pasado a mí), re-descubrir títulos que creíamos olvidados y comparar unos con otros.

El libro presenta sus páginas a todo color, con capturas de los juegos nombrados.

Lo único que he echado en falta en esta sección es un poco de “juegos malos”. Me explico. Aquí solo entra la crème de la crème, por lo que leeremos sobre juegazos interesantes y divertidos, pero he echado en falta que se habla de malos juegos. A veces en este tipo de recopilaciones solo buscamos lo mejor, y no hacer leña del árbol caído, pero también se puede aprender mucho de los errores, y una crítica negativa puede ser constructiva, respetuosa y aportar bastante. Eligiendo solo lo que nos gusta, obviamos que algunos videojuegos, precisamente, han salido muy bien parados gracias a aprender de los errores de otros. Y no todo lo que sacaron al mercado algunas de las empresas más icónicas era oro.

Precisamente la sección final aporta un valor añadido que nadie pedía y que se me ha hecho indispensable en la lectura: las entrevistas y repaso a las empresas y distribuidores claves de la época. El libro de las aventuras gráficas incluye entrevistas a Al Lowe (creador de la saga Larry), David Fox, (LucasArts), Ramón Hernández (Pendulo Studios), Juanan y Toni Pascual (Randal’s Monday) y Ángel Codón (Pyro Studios). No es que nos revelen nada que no se haya dicho antes, pero resulta gratificante poner en palabras de los mismos creadores muchas de las anécdotas que hemos leído previamente. Sorprende que muchos de ellos o ya no se dedican al mundo del videojuego o acabaron bastante mal con sus empresas matrices.

Y, para redondear El libro de las aventuras gráficas, tenemos una sección de biografías y un repaso a las empresas protagonistas. Lamentablemente me ha dejado bastante frío el prólogo firmado por Natalia Martinsson, que aporta poco al conjunto.

El libro de las aventuras gráficas es una lectura llena de nostalgia para los que comenzamos en el videojuego con Monkey Island, Maniac Mansion y otros miembros de la familia. Más aún, imagino, para los que comenzaron con las aventuras conversacionales. Un aporte maravilloso al mundo de la literatura sobre videojuegos, que de haber leído antes hubiera incluido en un repaso a este tipo de libros que publiqué en El País. Su edición es magnífica, su acabado inmejorable, su contenido interesante y la promesa de un próximo lanzamiento centrado en la saga Monkey Island hacen que Gamepress tenga desde ya un hueco reservado en mis estanterías.

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