Como continuación de la anterior década, 1990-2000: la década de la revolución en los videojuegos, editado por Dolmen y escrito por Enrique Segura Alcalde, es un libro que viene a darle justicia a la que pudo ser la mejor (o de las mejores) década en el mundo del videojuego. Un libro que se compone de entrevistas a expertos en el tema, abundante material gráfico, anécdotas y mucha paleontología de la era digital.

Siempre hubo una década capaz de competir en igualdad de condiciones con la de los ochenta, y para muchos fue incluso mejor en más de un sentido: esa década revolucionaria no fue otra que la de los noventa. El periodo que va aproximadamente desde 1990 hasta el año 2000 fue una auténtica locura que puso patas arriba la industria del ocio y el entretenimiento audiovisual, y que marcó un antes y un después muy evidente en el campo que nos ocupa: los videojuegos.

La llegada de Internet, el salto de los 16 a los 32 bits, el desenlace de la eterna guerra entre Sega y Nintendo, la aparición de los primeros emuladores, la decadencia progresiva de los salones de máquinas recreativas y muchas cosas más fueron dando forma sin descanso y a una velocidad de vértigo a una década que arrancó con los últimos coletazos de los microordenadores de 8 bits y terminó con la aparición de Dreamcast y PlayStation 2 asomando por el horizonte: un viaje absolutamente apasionante, intenso e irrepetible que te ofrecemos de forma amena, exhaustiva y muy bien ilustrada en este fantástico libro.

Una década que a muchos nos marcó como jugadores: se vivió un drástico cambio en el videojuego, se saltó de una generación en 2D al 3D y el videojuego se abrió un hueco en el pensamiento colectivo, alejado ya de las secciones infantiles de los supermercados.

Un libro que viene con la fama de Dolmen Games, un sello que me gusta en lo que a divulgación de videojuegos se refiere; que lanza abundante material y cuyas ediciones están repletas de color, material gráfico, entrevistas. Y este caso no es menos: una continuación de la anterior década que llega repleta de títulos que sentaron las bases de lo que hoy jugamos los amantes del videojuego.

Eso sí: pese a las buenas intenciones del libro, y del sorprendente plantel de expertos en el tema que circula por sus páginas, me he encontrado con algunos aspectos negativos que quiero resaltar.

Lo primero, el reclamo del marketing: entiendo que Santiago Segura es un nombre reconocible; un famoso que llama la atención prologando un libro es de primero de publicidad. Pero en este caso no aporta nada: él mismo lo señala, reconociendo que “tampoco se puede decir que haya vivido una vida dedicada al videojuego”. Haber realizado actuaciones de voz para videojuegos no creo que legitime a nadie para hablar de historia del videojuego. En todo caso, si el tema a tratar fuera la actuación en el videojuego, me hubiera gustado que Santiago Segura, voz del protagonista de Brutal Legend en castellano, hubiese aportado algo.

Y tras un prólogo que no le da nada al lector, llega un libro cuya alma son las entrevistas. Buenas entrevistas que abordan temas interesantes, que incluyen anécdotas del propio desarrollo en España (lo que siempre resulta estimulante para lectores españoles) y que en general se desarrollan con mucho acierto. La estructura del libro pasa por varios capítulos que van repasando la década: repasamos una etapa gloriosa, que va desde Nintendo y su hegemonía con las portátiles, el nacimiento de Playstation o el declive de Sega. Y lo hace como un formato de crónica periodística bastante acertada. Además, incluye un buen repaso a los videojuegos que marcaron la época y que todos conocemos bien (Metal Gear, la saga Resident Evil, Silent Hill, Final Fantasy…).

La nota discordante viene por unos textos introductorios y pies de foto que no hacen justicia al resto: comentarios fuera de lugar, prosa muy pobre, pie de fotos que se centran más en el aspecto de las entrevistadas que en su aportación al libro (cosa que me parece bochornosa y muy poco seria), un tono general demasiado coloquial… Las entrevistas son magníficas, la lista y análisis de los juegos más interesantes de la década, la elección de los capítulos, el ritmo y el material gráfico que apoya a estos, junto con la edición, la sección de adaptaciones al cine… son notables. Pero el propio hilo conductor del libro es lo que lastra el resultado y le da un aspecto poco serio: un compendio de entrevistas, anécdotas, sumarios de videojuegos y material gráfico a modo de enciclopedia le hubiera hecho mucho mejor favor a un libro que es muy interesante, pero que desluce. Y tengo claro que no todos los libros de divulgación tienen que ser serios, sesudos y estar llenos de referencias y bibliografía. Pero Dolmen ha publicado maravillosos libros de ensayo con todo esto y que además tenían un tono divulgativo excelente. 1990-2000: la década de la revolución en los videojuegos no es, me temo, el mejor ejemplo de ello.

Con todo, recomendaré su lectura: es una buena pieza de coleccionismo, aunque quien avisa no es traidor: hay cosas cuestionables en el estilo y el tono del libro. En cuanto al contenido, poca queja: un compendio acertado, un plantel de colaboradores de lujo y una buena manera de repasar una década que muchos recordamos con mucho cariño. Acertado en la variedad de expertos del medio que presenta (tanto del ámbito de la prensa, como de la industria, de la parte creativa de esta, de la meramente empresarial). Muy completo a este respecto. La edición de Dolmen, que además llega con la preciosa iniciativa de apoyar a la Asociación Española Contra el Cáncer, y cuyos beneficios de venta van para ella, es sobresaliente.

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