La producción de contenidos relacionados con la homosexualidad continúa despertando polémicas. Muchas casas productoras de alcance global se ven entre las cuerdas cuando parte de sus títulos son vetados en los circuitos de exhibición dentro de países con políticas restrictivas. Vemos un ejemplo en Rusia que a través de su “ley contra la propaganda homosexual” amenaza con prohibir la plataforma de Netflix dentro del país o en Brasil, donde la popular película Boy erased, protagonizada por Russell Crowe y Nicole Kidman, ha sido prohibida.

The sum of us (también protagonizada por un joven Russell Crowe) se estrenó en 1994, tan sólo cuatro años después de que la OMS despatologizase la homosexualidad dejando de considerarla una enfermedad mental. A pesar de que la película cuenta con casi treinta años, no tiene nada que envidiar a ‘Love, Simon’, la primera superproducción de la historia que hacia 2018 puso en el centro de la acción a un adolescente gay y que, además, cerraba la trama con un final feliz. De hecho, ‘The Sum of Us’ es su precedente directo.

‘The Sum of Us’: La película gay familiar que sigue impresionando 30 años después

El tratamiento que The sum of us hace, sigue impresionando aún en pleno 2022. ¿La razón? Se trata de una propuesta de corte familiar en la que la homofobia no supone un tabú o traba dentro de las dinámicas paternofiliales.

Esta reliquia de los noventa fue probablemente la mejor de la década dentro de su segmento o, al menos, una firme rival frente a Philadelphia. Su relato nos sumerge en la familia Mitchell, compuesta por Harry y su hijo Jeff. Tras el fallecimiento de la madre, su estructura pasa a ser monoparental y, en este contexto, se rompen los estereotipos de género. Vemos a un padre que adopta el rol de padre y madre al mismo tiempo.

Su sensibilidad y su estabilidad emocional se convierten en uno de sus principales atractivos. Especialmente si tenemos en cuenta que sabe que su hijo es homosexual y él no sólo le acepta y le protege, sino que le alienta a que encuentre al amor de su vida. Este particular padre no sólo acompaña a su hijo a los locales de ambiente, sino que además, invita a sus citas a casa, les conoce y establece vínculos familiares con ellos.

Harry: La construcción de un personaje fuera de su tiempo

No obstante, aunque a priori su construcción puede resultar ciertamente artificial, sobre todo teniendo en cuenta la sociedad de la época, existen fundamentos de peso que lo convierten en un personaje orgánico. Si no conociésemos a lo largo del film las profundidades de la psique de Harry probablemente pensaríamos: ‘Esto no es realista. Muy bonito quizá, pero no realista en aquella década’.

Y es que la historia de vida de este padre es excepcional. Su tolerancia y su capacidad de empatía contrastan llamativamente con el resto de personajes de su edad pero tiene una explicación. Harry ha convivido con la homosexualidad dentro del ámbito de su familia con dos figuras clave.

La primera de ellas, es su madre. Al quedar viuda comenzó a mantener una relación amorosa con otra mujer llamada Mary. Esto fue sabido por todos sus hijos, incluso por su nieto Jeff.

Sin embargo, estos no supieron aceptarlo y la separaron de Mary internándola en un hospital mental donde moriría sola.

Aquella vivencia se convirtió en una losa que influyó poderosamente en la vida de Harry quien, al tener un hijo gay, no puede eludir su responsabilidad y su posibilidad de redimirse aliviando a través de él las heridas del pasado.

Podríamos decir que Harry se convierte en un personaje especialmente interesante y con una visión privilegiada de lo que supone vivir en un mundo homófobo siendo homosexual. No sólo nació de una mujer lesbiana sino que se ha convertido en padre de un hijo gay. Como consecuencia, logra desprenderse del sistema de creencias generalizado convirtiéndose en un hombre que nada a contracorriente.

A contracorriente: Un padre que lucha contra el rechazo en un mar de homofobia

A lo largo de su trayecto hacia la búsqueda de la felicidad no sólo tendrá que enfrentarse a su pasado. También a un presente en el que la intolerancia y el rechazo llegan a salpicar a su propia vida.

Cuando él y su hijo se lanzan a la aventura de encontrar el amor, Harry es rechazado y abandonado por una mujer llamada Joyce con la que iba a casarse. Cuando ella descubre que tiene un hijo homosexual y que él como padre lo acepta, decide romper su relación con él.

La discusión se produce en mitad de la noche, bajo un cielo iluminado por fuegos artificiales. Joyce no puede entender que Harry no se avergüence de su hijo o que, incluso, lo aliente, así que decide marcharse. Es entonces cuando Harry lanza un monólogo al aire, reviviendo al mismo tiempo su traumático pasado con su madre:

‘Nuestros hijos son sólo la suma de nosotros, lo que nosotros sumamos a nosotros, a nuestros… padres, a nuestros abuelos… durante muchas generaciones…’.

Esta secuencia constituye el clímax del personaje que, en la oscuridad, comienza a ver una sucesión de escenas en las que aparece su madre y, finalmente, sufre una apoplejía. Como consecuencia, Harry queda en estado vegetativo aunque, a partir de entonces sigue empujando a su hijo (con un sorprendente sentido del humor) a que encuentre el amor e inicie una relación con Greg, un chico que ha sido expulsado de casa por sus padres después de salir del armario.

The Sum of Us llama la atención no sólo por su ejercicio de reflexión y su llamada a la tolerancia social. Su mérito se hace doble porque todo el relato está contado a partir de un formato familiar en el que la comedia y el drama brillan con maestría. Finalmente, Jeff decide dar una oportunidad a Greg y cuida de su padre quien, a pesar de estar impedido, sigue manteniendo el mismo sentido del humor y vitalidad de siempre.

Su estética noventera tanto en fotografía, escenografía, banda sonora, guión o montaje, hacen de esta extraña y peculiar película (una excepción bastante poco común de la época) una pieza de innegable valor cultural pero, también, un discurso que lejos de envejecer mal, sigue tocando hondo y sirviendo como antesala a la reflexión 30 años después de su estreno.

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