El compositor Brian Ferneyhough es una polémica figura de la música clásica contemporánea, cuya obra se compara con el tipo de desconcierto y de miedo que antes se reservaba para Berg y Schoenberg. Sus composiciones son conocidas por su alucinante complejidad. Por algo, se le conoce como «Padre de la nueva complejidad», un movimiento de la música clásica que, como su nombre indica, otorga un gran valor a lo complejo.

Una sola pieza de violonchelo solista puede escribirse hasta en cinco pentegramas, cuando el violonchelo generalmente requiere uno solo. Una pieza orquestal está anotada en una partitura de casi un metro de alto, con páginas que son como densos bosques de notas. Como se puede imaginar, realizar estas obras pueden ser como una especie de batalla, un descenso a los infiernos para el intérprete, que se siente cada vez más atrapado. Su complejidad hace que tocar su música suponga someterse a una prueba física y mental.

Ferneyhough tuvo una educación algo extraña para un príncipe oscuro de la modernidad musical. Nacido en Coventry, nunca estuvo en contacto con la música de niño. Inspirándose en las primeras obras de Stockhausen, Boulez y Schoenberg, estudió brevemente en la Royal Academy de Londrs antes de trasladarse a la Europa continental. Después de mudó a Estados Unidos, en 1987, donde permanece como profesor de Stanford en California hasta la actualidad.

Los primeros años de la década de 1970 marcaron un cambio decisivo en su escritura. La vanguardia de la época se debatía entre el control matemático sistemático y la libertad compositiva total. La solución de Fernehough fue fusionar ambas perspectivas. En una serie de piezas, por ejemplo, a los artistas se les permitía una cierta autonomía, pero solo después de haberlos sometido a una disciplina interpretativa.

El resultado fue la vertiginosa complejidad de la notación de muchas de las obras del compositor, desde principios de la década de 1970 hasta el presente. Mirando una de sus partituras, puede parecer que todos los signos y símbolos familiares y convencionales se han vaporizado en fragmentos incalculablemente complejos. A finales de la década de 1980, completó un ciclo de piezas inspiradas en los grabados Carceri d´Invenzione de Piranesi. Al igual que la mirada se lleva a un viaje alucinante por las mazmorras de la imaginación de Piranesi, la música de Ferneyhogh lleva al oído a un viaje igualmente emocionante e impredecible.

Comentarios

comentarios