Leconte de Lisle.

Leconte de Lisle, cuya vida y obra ya fue expuesta en un ensayo anterior, incluye el tema del hombre fuerte y audaz en sus Poemas trágicos, basado en el predominio que ellos ejercen en la sociedad y en los hechos históricos fundamentales. En tal sentido, Leconte recrea, con un estilo objetivo, la historia de las hazañas, acciones bélicas, con carácter heroico, protagonizados por personajes de alto nivel, tales como, reyes, nobles, emires, califas, o héroes destacados de una región particular.

En el poemario se destacan cuatro poemas dignos de mención: L’Apothéose de Mouça-al-Kébyr (La apoteosis de Mouça-al-Kéby) que encabeza el poemario. Luego: Le Chapelet des Mavromikhalis.(El Rosario de los Mavromikhalis). Sigue: Le Suaire, de Mohammed Ben-Amer-Al-Mancour (El Sudario, por Mohammed Ben-Amer-Al-Mancour) y finalmente Le Lévrier de Magnus (El galgo de Magnus).

Estos cuatro poemas son los más largos de la obra en términos de estrofas. El primero, La apoteosis de Mouça-al-Kéby, se presenta como un personaje de ficción creado por Leconte que desarrolla sus acciones entre Yemen, Siria, Africa y Arabia Saudita. Este personaje funge como un patriarca y líder de gran fuerza y amplio espectro en estas regiones, que lleva y difunde entre su pueblo y más allá, el nombre de Alá, luchando contra los infieles, los ladrones, idólatras y desadaptados que atropellan a la población y desconocen los preceptos de los libros sagrados que adoctrinan a estas generaciones. El poema consta de 77 estrofas, en un formato de cuartetos, en el marco de la simétrica estructura formal que conserva siempre Leconte con el verso de arte mayor de 12, 13, 14 y 15 sílabas, del tipo endecasílabo y alejandrino, con un ritmo acentuado en las silabas 1,3, 4, 5, 6, 8, 10, 11, manteniendo siempre el acento en las tres últimas sílabas en todo el poema, como sucede en casi todos los poemas del libro.

El segundo poema Le Chapelet des Mavromikhalis (El Rosario de los Mavromikhalis). De Mavromikhalis –personaje principal del poema– se tienen referencias históricas de su existencia. Al parecer los hechos tienen como centro la ciudad griega de Pyrgos, conquistada y colonizada por los turcos que siempre representaron un reducido número dentro de la población, con el poder local bajo dominio de las oligarquías griegas. Aquí surge el conflicto cuando los revolucionarios griegos, entre 1821 y 1830 inician un levantamiento armado para desterrar a los turcos del país que condujo al inicio del proceso de independencia de Grecia. En este contexto, surgieron caudillos y líderes de la rebelión, entre ellos los Mavromikhalis, de quien Leconte resalta la heroicidad, cruenta y muy agresiva de la figura masculina fuerte y poderosa; de hombres rudos, violentos y vengativos, e inicia el poema ponderando estos caracteres. El poema consta de 14 estrofas, en forma de cuartetos, con una estructura formal similar al poema anterior, en cuanto a métrica y ritmo

El tercer poema se titula Le Suaire, de Mohammed Ben-Amer-Al-Mancour (El Sudario, de Mohammed Ben-Amer-Al-Mancour). En este caso, Leconte se refiere, en tono de alabanza, a las acciones de un hombre honorable y noble, que hizo historia, vistas sus facultades como canciller del Califato de Córdoba y el gobernante de hecho de la Iberia Islámica. Su origen es árabe yemení (c.939-1002), especialista en jurisprudencia islámica. Ejerció un poder extraordinario en el Estado andalusí, en toda la península ibérica y en parte del Magreb (Wikipedia). Un hombre fuerte en lo político, lo intelectual y lo confrontativo. Su portentosa ascensión al poder ha sido explicada por una insaciable sed de dominio. Acaparó el dominio político en el califato. Realizó numerosas y victoriosas campañas tanto en el Magreb como en la península ibérica. El poema está estructurado en 20 estrofas, un tanto distintas a las anteriores ya que los versos están agrupados en quintetos. Con un estilo de versos en métrica de arte mayor, dodecasílabos y alejandrinos de gran poder descriptivo y narrativo, congruente en ritmo y tono.

El cuarto poema Le Lévrier de Magnus (El galgo de Magnus) es el más largo de todo el poemario, donde Leconte reafirma su posición sobre el hombre audaz y fuerte. Consta de 237 estrofas, estructuradas en tercetos, que sigue la misma estructura formal descrita para los anteriores poemas. Esta inspirado en la vida y obra del llamado duque de Magnus, del cual existen varios personajes históricos tales como, como Magnus II, duque de Mecklemburgo-Schwerin y Güstrow (1441-1503) de origen alemán que fue duque desde 1477 hasta su muerte de Mecklemburgo-Schwerin, un ducado del Sacro Imperio Romano Germánico, así como Magnus, duque de Sajonia (1042-1106), entre otros. Estos personajes formaron parte activa y decisoria en sus gobiernos controlando las finanzas y asumiendo actitudes de fuerza para consolidar su posición de poder que generaron choques con Emperadores y Papas, así como disputas con príncipes vecinos y con sus vasallos y fuertes rebeliones internas con lo cual entraron en la historia como participantes en muchas batallas y enfrentamientos. Leconte recoge las hazañas de estos personajes y los anteriores como pretexto para resaltar el predominio de la figura del hombre fuerte y audaz en el mundo. En efecto, la figura del duque de Magnus es avasallante, totalitaria y aplastante con su medio y todo lo que le rodea. Luego el poema se desarrolla describiendo la caída y decadencia del duque de Magnus, refugiado en su soledad acompañado de su galgo. En tal sentido, vale la pena destacar el terceto ubicado en la estrofa 76, donde Leconte subraya con énfasis el caso del hombre audaz:

Y cuántos funcionarios electos pensaban que estaban malditos?

¡Adelante!¡Adelante! Alza la espada y la lanza

No importa el Diablo! Después de todo el mundo es para los audaces

Quizás esta posición de Leconte es producto de una preocupación y asunción de una realidad en su condición de poeta y escritor que está en la antípoda de esas posiciones audaces y fuertes que han permitido a estos hombres alcanzar mayores prerrogativas, ventajas y altas posiciones comparativamente con otros hombres, más medidos y mesurados como los poetas y artes similares. En tal sentido, las palabras de Stefan Zweig, en su biografía sobre Erasmo de Rotterdam, son afines a la posición de Leconte: <<Más la historia es injusta con los vencidos. No ama mucho a los hombres mesurados, a los mediadores y reconciliadores, a los hombres de la humanidad. Sus favoritos son los apasionados, los desmedidos, los bárbaros aventureros del espíritu y de la acción>> (p.11). Este comportamiento ha dominado en espíritu y razón en la historia europea con la consagración de la figura de Nicolas Maquiavelo (1469-1527) y su obra El príncipe (1513) como elemento central de su accionar. Según el razonamiento de Zweig, <<El poder y el incremento del poder son para Maquiavelo el deber más alto, y el buen éxito, el derecho decisivo de un príncipe y un pueblo>> (Ibid: p.140).

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