Jeff Lemire no deja títere con cabeza: ataca a los sectores del cómic más humanos, donde el drama de la América rural se mezcla, en ocasiones, con lo fantástico en una suerte de realismo mágico (y pienso en Essex County Un tipo duro), como nos viene con una serie de superhéroes que busca al lector acérrimo de Watchmen (y hablamos de Black Hammer), la ciencia ficción más cercana al surrealismo de Jodorowsky con Descender o aparece con una historia de terror que bebe directamente del Swamp Thing de Alan Moore o de las novelas de Stephen King. De hecho, creo que con la concepción del terror del mítico autor británico es con lo que más se identifica Gideon Falls, esta nueva serie de Lemire que se va publicando en volúmenes gracias a Astiberri.

El primer volumen nos presentaba la historia de varios personajes relacionados con el granero negro, una suerte de edificio que aparece de pronto,  que guarda en sus puertas secretos, y que se relaciona con la desaparición de varios niños y la locura de nuestra suerte de antihéroe. Todo esto regado con oníricas referencias bíblicas, un dibujo ecléctico y terrorífico obra de Andrea Sorrentino y la promesa de un misterio terrible:

La leyenda que se cierne sobre el granero negro continúa en pie y las preguntas en torno a este edificio sobrenatural se multiplican. A medida que Norton Sinclair, el joven solitario y atormentado que protagoniza la serie, se obsesiona aún más con la búsqueda de respuestas sobre el legendario granero negro, el padre Fred, un cura católico con problemas de conducta, revela el secreto que hay detrás de una serie de asesinatos espeluznantes. 

Pero ¿quién es Norton Sinclair? ¿De dónde ha salido? ¿Cuál es su verdadero origen?

A medio camino entre King, Moore y Danielewski, me sorprende esta faceta oscura de Jeff Lemire, un autor al que sigo gracias a la labor de edición de Astiberri, su editorial casa en territorios hispanoparlantes. Lo primero que impacta, claro, es el dibujo, tan alejado de lo que nos tiene acostumbrados este autor. Aunque muchas de sus obras las dibuja él mismo (y ciertamente su estilo es muy personal, atípico, y encaja muy bien con sus historias que toman lugar en la América rural post-industrial), otras muchas (las series más largas) las ilustran otros nombres pesados de la industria. Esta cae en manos del ilustrador Andrea Sorrentino, conocido por su excelso trabajo en el mundo del superhéroe, siendo cabeza de series tan importantes como El viejo Logan. En Gideon Falls, el dibujo de Sorrentino encaja con el guion coral y fraccionado de Lemire, dando pie a algunas escenas visualmente muy terroríficas, al diseño de entes y personajes (la temible cara roja que evoca al gato de Chesire de Alica en el País de las Maravillas) que pueblan unas páginas que me recuerdan tremendamente a la etapa de Alan Moore en Swamp Thing. Ya en aquella historia el autor británico dijo que se aproximó a esta historia como lo haría a un cuento de terror, y ciertamente en esta misma onda parece que se mueven Sorrentino y Lemire, pues el guion avanza a ritmo muy lento, dando tan solo unas pinceladas de misterio, abriendo huecos por los que el lector se va colando, atisbando apenas la profundidad de una obra que bien podría ser la nueva temporada de True Detective. Perdone el lector el alubión de referencias, pero es que ciertamente en Gideon Falls se ven muchas bases de obras actuales, lo que desconcierta un tanto, siendo que Lemire es un autor genuinamente muy original. Parece, sin embargo, que con Black Hammer Gideon Falls busca una historia más cercana al mainstream, y para ello se mira en grandes autores (curiosamente, a mi juicio, siempre en Alan Moore). Y lo hace bien, porque Lemire es un autor de músculo, pero el desconcierto que me invadió en la lectura del primer volumen no me ha abandonado en este segundo: aún no soy capaz de decir lo estoy disfrutando o lo estoy sufriendo, aunque tal vez eso es lo que quieran los autores.

Gideon Falls en este segundo volumen ahonda en las vidas de sus personajes protagonistas: Norton, el demente que ve el misterioso granero negro y al que nadie parece hacer caso, su psiquiatra, una mujer atrapada entre la locura de Norton y la evidencia de este edificio sobrenatural, el padre Fred, que se ve inmerso en una crisis al descubrir la terrible verdad tras los casos de aparición de este maldito edificio, y Clara, una policía que perdió a su hermano pequeño debido, precisamente, al granero negro. Todas las tramas de estos personajes confluyen en el misterioso edificio: un granero negro que aparece a voluntad y se traga a las personas. Algo que, sin duda, parece sacado de Stephen King. La narración discurre en torno al terror y el thriller policíaco, aunque esta es la primera vez que puedo decir que en un cómic de Jeff Lemire me tienen más atrapado el dibujo que el guion. Y es que realmente el trabajo de Sorrentino evocando el horror es magnífico, una faceta que desconocía por completo de este autor pero que me está dejando la mejor de las lecturas. En este segundo volumen se abren más incógnitas, se ofrecen migajas de respuestas, pero aún parece quedar mucha narración por delante. Veremos a dónde quieren llegar sus autores.

Jeff Lemire (Essex County, Ontario, Canadá, 1976) ha ganado numerosos premios, y su trilogía Essex County, que comprende los títulos Historias de la granja (Astiberri, 2008), Historias de fantasmas (Astiberri, 2009) y La enfermera rural (Astiberri, 2010), fue destacada en 2011 como la mejor novela canadiense de la década. Ha adquirido una gran popularidad como guionista para DC y en 2015 ha recibido el encargo del relanzamiento de tres de las series más populares de Marvel: Ojo de HalcónX-Men y Lobezno.

Andrea Sorrentino (Italia, 1982) comenzó su carrera como dibujante tras licenciarse en Bellas Artes. En 2010 se adentró dentro del mercado estadounidense con la adaptación del videojuego God of War y un año después ilustró Yo, vampiro para DC. Allí fue donde coincidió por primera vez con Jeff Lemire, y entre 2013 y 2014 formarían equipo en Green Arrow. Años después, en Marvel, se volverían a encontrar para su alabada etapa en El viejo Logan y de nuevo una vez más en 2018, cuando empezaría a trabajar en la serie de terror Gideon Falls.

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