“Si no actuamos ahora para reclamar nuestros datos, nuestros hijos quizá no tengan la capacidad de hacerlo”. Ahora no es ningún secreto que Estados Unidos utiliza su división de inteligencia, en concreto la NSA, para espiar a todo el planeta, líderes mundiales y estadounidenses por igual. Pero hubo un tiempo en que esto aún no había salido a la luz. Hubo un tiempo antes de Snowden.

‘Vigilancia permanente’ (2019), de Edward Snowden, es un libro básico para comprender el alcance de la vigilancia estatal absoluta, así como sus implicaciones sociales y el enorme reto que supone para los derechos fundamentales recogidos más allá de la carta magna estadounidense. Documento que la NSA lleva décadas violando.

vigilancia permanente

Además de esto, la vigilancia estatal —el registro de todas las actividades digitales humanas y la recreación virtual de un perfil personal de nuestra vida— supone una violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, con foco en su Artículo 12 por el que “nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada”. No debería ocurrir, pero ocurre y de forma masiva.

El libro, escrito como memorias en primera persona, recorre la vida de Edward desde su infancia hasta el momento en que queda exiliado en Rusia. En sus inicios, su vida no fue muy diferente de la de tantos otros jóvenes de países ricos. Como un servidor, tuvo acceso a la tecnología, a internet y a un universo en apertura acelerada que brindaba oportunidades antes inimaginables.

“Si antes ya me mostraba reacio a salir y darle patadas a un balón, ahora la sola idea de hacerlo pasó a parecerme ridícula”, comenta recordando el momento en que internet llegó a su vivienda, “No había ningún espacio ahí fuera mayor de lo que podía encontrar dentro de ese PC clon macizo y gris”.

Para nuestra desgracia colectiva, la red de redes pronto dejó de ser aquel ecosistema rico en personas y a convertirse en un enorme centro comercial, seguido de la mayor red de espionaje industrializado del planeta. Pero, a diferencia de las películas de espías, la NSA te espía a ti, que no eres ‘nadie’.

Edward Snowden se hizo mundialmente conocido cuando abandonó una prometedora carrera en la CIA y el FBI para denunciar la mala praxis de estas y otras organizaciones de inteligencia. Los modelos con los que se topó fomentaban la absoluta falta de privacidad no solo de los estadounidenses, sino en general de cualquiera que usase un ordenador. Y apenas han mejorado.

“La ley es diferente en cada país, mientras que la tecnología no”, lo que supone un problema de calado para la humanidad, especialmente cuando los países dejan de cumplir o ignoran deliberadamente sus propias reglas. En Estados Unidos los tres pilares del poder fallaron a la vez, permitiendo a la rama de inteligencia trabajar en un marzo de “dos décadas de innovación sin supervisión ninguna”.

El resultado es por todos conocido. En junio de 2013 Snowden hablaba al mundo desde Hong Kong y desvelaba el que había sido el mayor sistema de espionaje de civiles hasta la fecha. Un espionaje que socava los valores democráticos y coloca a toda la población bajo un panóptico continuo.

Cuando todos los datos de toda la población se graban para el futuro, seleccionar un par de eventos intrascendentes y crear un relato público aparentemente delictivo puede convertir a cualquier persona en enemigo público. La vigilancia permanente es una fórmula perfecta para el totalitarismo y, según Snowden, ningún país que la ejerza puede llamarse democracia.

‘Vigilancia permanente’ es un libro más que interesante para entender una nueva forma de opresión ciudadana. Altamente recomendado.


Con el objetivo de ahorrar en libros y reducir (un poco) mi impacto ambiental, este año leeré todos los libros que pueda en la tablet de la fotografía, una BOOX Note Air (reseña).

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